
Por Pedro Alonso Benítez
¡Ah, la cobardía disfrazada de victimismo! Es verdaderamente enternecedor ver cómo aquellos que se envuelven en el manto del anonimato, los que lanzan la piedra y esconden la mano, ahora buscan un chivo expiatorio para su propia incapacidad. Resulta que la «marcha de la desesperación», esa quimera popular que prometía sacudir los cimientos del gobierno municipal de San Martín Texmelucan, ha sido vilmente cancelada. ¿La razón? Nada menos que la supuesta falta de credibilidad de sus propios convocantes, convenientemente atribuida a una «columna de último momento» firmada por el abogado Juan Hernández Roldán, en las sagradas páginas de ProyectoCINCO.
Sin duda, es un honor inmerecido y, a la vez, sumamente gratificante, figurar en los desvaríos de quien carece del valor de dar la cara. Aquellos que se ocultan en las sombras, seguramente por la escasez de argumentos y la nula solidez de su convocatoria, encuentran en nuestra pluma el pretexto perfecto para justificar su fracaso.
Que se hayan dignado a referirse a mi persona y al portal ProyectoCINCO, en este país donde la libertad de expresión, afortunadamente, aún respira, es un reconocimiento que roza lo sublime. ¡Imaginen ustedes, una simple publicación nuestra tuvo la capacidad de desatar tal pánico que llevó a suspender su tan ansiada manifestación!

¡Vaya poder que ostentamos en ProyectoCINCO! Parece que hemos alcanzado el estatus de oráculos supremos, capaces de dictar cuándo los ciudadanos de San Martín Texmelucan deben alzar la voz y cuándo deben callar. Según su retorcida lógica, nuestras publicaciones no solo gozan de una veracidad inquebrantable, sino que poseen una credibilidad tan avasalladora que la única solución para sus «movimientos» es la suspensión inmediata. Es casi como si hubiéramos activado un botón de pánico invisible.
Y es que, permítanme presumir (con la debida modestia, por supuesto), en este medio de comunicación nos hemos caracterizado por una singularidad: escribimos con pruebas, con profesionalismo y, lo más importante, damos la cara de frente a la sociedad. Un contraste abismal con esos «críticos» resentidos con la vida, esos a los que el «hueso» no les tocó y que, incapaces de generar un impacto real, se limitan a despotricar desde la oscuridad.
Hoy, con la frente en alto y una pizca de sarcasmo, reitero que se canceló una manifestación que, supuestamente, era el clamor de la «mayoría de texmeluquenses», esos «75 mil habitantes» (si nos ajustamos a la mitad del último censo) que anhelaban derrocar al gobierno municipal. Un clamor tan estruendoso que una columna de opinión lo silenció de tajo.
Ese es el «nivel de influencia» que hemos alcanzado. Así que, mil gracias, queridos detractores anónimos, por reconocer tácitamente que lo que escribimos en ProyectoCINCO, sí, impacta. Y lo hace en una sociedad que, contra todo pronóstico, aún busca y valora la información bien informada.



