
Desde esta calumnia hemos abordado en distintas ocasiones los fenómenos de la Fake News y la Infodemia, como ejemplos de cómo la información puede manipularse con un objetivo político: dañar la imagen de las autoridades sin mayor sustento que un video, una foto o un comentario en redes sociales.
El caso más reciente es un video que comenzó a circular en el que se acusa a una funcionaria municipal de haberse estacionado en un cajón para personas con discapacidad. La grabación, sin embargo, deja ver más las intenciones del “denunciante” que la supuesta falta administrativa.
La toma se hace desde la clandestinidad, desde un vehículo, como quien se esconde para atrapar a su “presa”. El ciudadano que se asume víctima, y al mismo tiempo juez, no repara en un detalle clave: el cajón no está pintado de azul, como marca la señalización oficial, sino de blanco. Aun así, la publicación se acompaña de descripciones cargadas de saña, con el objetivo de sembrar indignación.
La escena escala cuando este “valiente” ciudadano decide increpar a la funcionaria municipal, grabando su reacción para potenciar el efecto. Lo que busca no es justicia, sino la controversia en redes sociales, donde sabe que se desatará el linchamiento digital, alimentado por los adversarios del gobierno municipal.

El resultado fue inmediato: el video se regó como pólvora, las reproducciones aumentaron y con ellas los comentarios peyorativos. El objetivo se cumplió: sembrar en la percepción ciudadana la idea de una falta de respeto de parte de la autoridad.
Pero no todo es manipulación efectiva. Cada vez más ciudadanos empiezan a leer entre líneas y a cuestionar la información que se difunde con tintes políticos. Se dan cuenta de que lo que hay detrás no es la búsqueda del bien común ni propuestas constructivas, sino un simple golpeteo que termina desgastando más a la oposición que al gobierno.
Muchas publicaciones con estas características se han dejado pasar. Hoy decidimos detenernos en este caso porque refleja cómo funciona la maquinaria de la manipulación digital y porque creemos que el periodismo debe señalarlo.
Estamos conscientes de que esta calumnia no será bien recibida por quienes viven de criticar al gobierno municipal. Pero también estamos convencidos de que hacer periodismo es justamente eso: poner las cosas en perspectiva, aunque incomode.




