
Rosio Sandoval
Lo vi por primera vez en la primaria Venustiano Carranza acompañado de su hermanita para entrar a la escuela, desde entonces se le conoció como Checo el hijo del señor Carrasco, muy educado y buen estudiante, años después lo volví a ver representado más edad de la que realmente tenía pues la vida le había asestado un fuerte golpe; el asesinato de su padre en manos de unos delincuentes cuando asaltaron la joyería marcó significativamente la vida de Sergio Carrasco. Maduro, altruista y empresario se fue metiendo poco a poco en la vida política con la intención de generar cambios en este bello San Martín Texmelucan.
Su activismo se notó más cuando en el trienio de Noé Peñaloza junto a otros sectores empujó fuertemente la conformación de un consejo de seguridad pública además de ser presidente de la Cruz Roja Mexicana delegación San Martín Texmelucan durante 9 años, me tocó entrevistarlo en diversas ocasiones con motivo del chocolatón que se realizaba en el zócalo porque para él era una prioridad que la Cruz Roja tuviera su edificio propio, a la cabina de “La Poderosa” llegaba repartiendo chocolates porque el entonces director del noticiero y mi jefe Luis Emilio Vásquez Cobos siempre tenía un espacio abierto para apoyar al patronato de Cruz Roja.
Durante la gestión de Sergio Carrasco se construyó el inmueble de la Cruz Roja en el trienio de Rafael Núñez después de que por 75 años la cruz roja estuvo albergada dentro de un inmueble propiedad del ex convento de Santa María Magdalena.
Se alejó de los reflectores luego de dejar el cargo de presidente de Cruz Roja pero desde su negocio no dejó ese altruismo y preocupación por Texmelucan, nunca dijo de sí que quisiera ser presidente municipal, aunque si fue considerado en alguna ocasión en la terna. Sergio Carrasco Ruiz partió dejando conmoción y dolor a sus seres queridos, pero dejó el legado empresarial que junto a su familia lo hace congruente, nacer, crecer, vivir y generar en Texmelucan. Hasta siempre



