
Caminos rectos nunca nos llevaran por veredas torcidas
Tal parece que era así el pensamiento de los naturales de estas tierras del Valle de Texmelucan. El desplazarse de un sitio a otro, invariablemente era en línea recta, no importaban los obstáculos; si había un cerro de por medio, era muy común que lo escalaran antes que rodearlo.
Hace 500 años y en la época prehispánica también, la única manera de ir a algún lado era caminando. No había bestias de carga. Cuando llegan los españoles se inicia la apertura de caminos, estos reemplazarían las veredas existentes. Esos caminos serían ya transitados por pesadas carretas que aliviarían y reemplazarían el trabajo de los tamemes que hasta ese momento eran los que llevaban carga de un lugar a otro en sus espaldas. Aunque las culturas mesoamericanas no desconocían la rueda, no le daban uso utilitario, el sentido que se le daba era puramente estético.
Licencias para montar
En esos lejanos años era muy difícil poseer un caballo, un asno o una mula; no había en suficiencia y además era muy costoso, era un lujo que solo podía darse los ricos o algunos caciques. Y sí ya se lograba tener al animal en cuestión para montar y así sin fatiga trasladarse por esos agrestes caminos, era necesario tramitar una licencia para montar, tal como hoy se hace para poder manejar un automóvil.

Los caminos no siempre eran transitables en el Valle de Texmelucan.
Comúnmente en el Valle de Texmelucan, se llamaban caminos reales y dadas las inclemencias climatológicas de los tiempos no siempre se encontraban en buenas condiciones, muchas veces lodosos y otras muy polvosos. El primer Camino Real en nuestro Valle fue el que conectaba a la ciudad de Huejotzingo con San Salvador Tezmelucan (El Verde) y de ahí hacia la Capital de La Nueva España; era un camino difícil de transitar sobre todo cuando se internaba en la alta montaña. Se llegaba hasta el último punto del Valle que era Río Frío. Dicha población hoy pertenece al Estado de México pero fue pueblo perteneciente a San Salvador El Verde hasta muy avanzado el México Independiente.
A mediados del siglo XVII aparece otro Camino Real en la parte baja del Valle cuando San Martin empieza a crecer y sobre todo cuando ya los campos fueron por el proceso de la agricultura desecados.
Los Caminos Reales o caminos de herradura eran transitados por numerosas recuas que llevaban muchas mercancías. Los arrieros sufrían pocos asaltos a diferencia de los viajeros de las diligencias que eran presa de maleantes que con mucha facilidad se apoderaban de lo que no era suyo. Desde siempre y hasta nuestros días la delincuencia ha estado activa. En esos años empezarían a gestarse lo que después se conocerían como Bandidos de Río Frío, que por cierto no eran de ese lugar, ahí era donde cometían sus fechorías pero ellos tenían su lugar de residencia en San Salvador El Verde y en San Martín Texmelucan.
Las diligencias que transportaban mucho de los metales preciosos que se extraían de las minas del norte de nuestro país y que se enviaban a España pasaron por los dos caminos reales mencionados.

Las diligencias tenían dos trayectos de la Puebla de los Ángeles a la Capital del Virreinato:
- Por la parte alta, de Puebla a Cuautlancingo, Huejotzingo, San Salvador El Verde, San Rafael Ixtapalucan y Río Frío para ya infernarse en el Valle de México.
- En la parte baja: de Puebla a Río Prieto, San Martín Texmelucan, Puente de Texmelucan y Río Frío.
Podremos imaginar las incomodidades que se vivían además de lo tardado de los viajes. No dudo que en ocasiones por situaciones de fuerza mayor tuvieran que postergarse algunos viajes. Solo como un comentario para abundar en el tema, hace sesenta años en el camino de San Martín a San Rafael Ixtapalucan sucedía muy frecuentemente que en el último viaje, misteriosamente el camioncito se descomponía y más misteriosamente, cerca de la casa del dueño, la realidad es que ya no querían concluir el viaje. Y no dudo que así haya sido en algunos otros pueblos del Valle, donde por cierto, no había viajes continuos: tres viajes al día si bien nos iba. Hoy en todos los pueblos hay viajes cada cinco o diez minutos y hay quienes se inconforman por las “demoras”, se vive de prisa…
Mucho se puede escribir sobre este tema, desde los tamemes; los que ya podían montar; las recuas; las pesadas carretas; las diligencias y los autobuses de pasajeros hasta llegar a los minibuses y combis. Sin dejar de lado las bicicletas que rápidamente han sido desplazadas por miles y miles de motocicletas…
Queda en el tintero lo relacionado con el ferrocarril, que será motivo de un amplio comentario mas adelante.
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