México rebasa la cifra de 100 mil personas desaparecidas

Desapariciones forzadas

Cien mil personas faltan en sus propias vidas, le faltan a sus familias, le faltan a su comunidad, le faltan a la sociedad.

Los números otorgan una dimensión a esta epidemia de violencia: de cada 100 personas que han sido desaparecidas, 75 son hombres y 25 son mujeres.

Los números le dan dimensión al desastre humano en que el país se ha sumido: de cada 100 personas desaparecidas, 17 son menores de edad; y de éstos, cuatro aún no han cumplido 12 años.

 

Toda desaparición es una catástrofe. Es una mamá que deja su propia vida para dedicarse a buscar a la hija o hijo ausentes. Es un maestro que no vuelve a dar clases. Son varios hermanos que abandonan los estudios porque les arrebataron al papá. Es una casa con un cuarto vacío, intacto, transformado en memorial. Es una milpa sin arar. Es una familia condenada a la tortura de buscar, y acosada por las enfermedades que se alimentan de la incertidumbre y la impunidad.

Las desapariciones son el miedo que se cuela como niebla y carcome el tejido social.

Habitación de Milynali Piña Pérez desaparecida a los 13 años de edad, el 14 de agosto del 2012, en Tamaulipas. Su madre, Graciela Pérez, se ha dedicado a buscarla desde entonces. Foto: Mónica González.
Habitación de Milynali Piña Pérez desaparecida a los 13 años de edad, el 14 de agosto del 2012, en Tamaulipas. Su madre, Graciela Pérez, se ha dedicado a buscarla desde entonces. Foto: Mónica González.

En México, el crimen de la desaparición no es nuevo, pero se aceleró y se convirtió en una crisis humanitaria a partir de diciembre de 2006, cuando Felipe Calderón Hinojosa lanzó su “guerra contra las drogas”. Desde ese año y hasta mayo de 2022, las cifras de personas desaparecidas tuvieron un incremento de 4,086%.

Estos casos son sólo de los que se tienen registro. Hay un número incalculable de personas desaparecidas que nunca llegaron a las estadísticas.

Las cifras han cambiado y el ritmo en que se producen también. Cada uno de los días en que Felipe Calderón gobernó al país, un promedio diario de ocho personas fueron desaparecidas. Con Enrique Peña Nieto, el número se duplicó y saltó a 16. La vorágine no ha parado. En los tres años y medio de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, la cifra escaló a 25.

Y no se detiene.

Gra%CC%81fico 1. Tres sexenios de desaparicio%CC%81n
La maquinaria de las desapariciones mantiene un ritmo imparable: cada día entre el 1 de diciembre de 2006 y el 3 de mayo de 2022, cada uno de esos días, un promedio de 15 personas han desaparecido de manera inevitable.

La huella de las ausencias se ha extendido por todas partes. En la lista total de 100 mil personas desaparecidas, el 63% de los municipios del país han sido alcanzados por la mancha de la desaparición: en 1 mil 574 municipios, al menos una persona fue reportada como desaparecida y sigue sin ser localizada.

Cinco son los municipios más golpeados al tener más de dos mil registros: Guadalajara y Zapopan, en Jalisco, así como Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo, en Tamaulipas.

De la “guerra sucia” a la llamada “guerra contra las drogas”
En México, la acción violenta de desaparecer gente tiene una larga historia.

Si miramos al pasado, el registro oficial arrancó con el caso de un joven, de entre 15 y 19 años, desaparecido en marzo de 1964, en el municipio de General Bravo, en Nuevo León.

Desde entonces y hasta 1990, Guerrero fue el epicentro de las desapariciones. De esa entidad era la mitad de las 920 víctimas que están registradas en ese periodo conocido como “guerra sucia”, cuando el Estado mexicano usó la desaparición como método represivo para combatir a quienes consideraba opositores y “corregir” a la población.

Contingente que el 30 de agosto de 1978 acompañó al Comité ¡Eureka! a la Cámara de Diputados, para entregar el proyecto de Ley de Amnistía para los presos, perseguidos, desaparecidos y exiliados políticos. Foto: Archivo General de la Nación.
Contingente que el 30 de agosto de 1978 acompañó al Comité ¡Eureka! a la Cámara de Diputados, para entregar el proyecto de Ley de Amnistía para los presos, perseguidos, desaparecidos y exiliados políticos. Foto: Archivo General de la Nación.

En el país nunca han dejado de desaparecer personas. En la década de los 90 se reportó la ausencia de 250. La transición política vivida en el año 2000 no llevó a que cesara esta práctica y tampoco terminó con la impunidad de la que goza este delito. En el sexenio de Vicente Fox se sumaron 819 más.

Así que antes del 2006 se acumularon, al menos, mil 989 personas de las que, hasta ahora, no se sabe dónde están.

La desaparición se instaló como una práctica cotidiana, masiva y sistemática de violencia a partir de la militarización de la seguridad pública. Durante los 15 años que lleva instalada la llamada “guerra contra las drogas”, México se convirtió en un hoyo negro. Un mapa marcado por ausencias. Una vergüenza que lesiona a toda la humanidad.

 

¿QUÉ SABEMOS SOBRE LAS PERSONAS AUSENTES Y LOS TERRITORIOS QUE HABITABAN?

En A dónde van los desaparecidos y Quinto Elemento Lab nos propusimos buscar las pocas pistas que arroja el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), a cargo de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas (CNB).

Con apoyo de la iniciativa MORLAN, se realizaron miles de descargas automatizadas de la plataforma de consulta de ese registro para intentar reconstruir con diversos fragmentos una parte de la base de datos, ya que ésta no es pública. Así pudimos descubrir los días y semanas en que ocurrieron más desapariciones y cómo esta crisis se ha extendido en cada municipio a lo largo del tiempo.

También exploramos la última base de datos disponible que realizó el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (Cenapi), de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), que integra registros de personas desaparecidas que van de 1964 a junio de 2018 e incluye información sobre personas localizadas con vida o fallecidas.

La información compilada es un caleidoscopio que muestra distintos fragmentos de la desaparición en México. Para este análisis, decidimos enfocarnos en el periodo de enero del 2006 a mayo de 2022. En ese lapso de poco más de 15 años ocurrieron ocho de cada 10 desapariciones que ha registrado México.

Madres con hijos desaparecidos protestan en el Foro Internacional sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias en México en Saltillo, Coahuila, en junio del 2013. En 2009 comenzó la “epidemia” de las desapariciones en esa entidad. Foto: Mónica González.
Madres con hijos desaparecidos protestan en el Foro Internacional sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias en México en Saltillo, Coahuila, en junio del 2013. En 2009 comenzó la “epidemia” de las desapariciones en esa entidad. Foto: Mónica González.

Hay estados y municipios del país que sobresalen por ser tierra de ausencias.

Hay lugares en donde la desaparición ya forma parte del paisaje.

En algunos es más abrumador: cinco estados concentran casi el 50% de las desapariciones.

Lugares desaparicio%CC%81n
En el 2006 sólo un municipio, Guadalajara, registró 20 personas desaparecidas, el número más alto en todo el país en ese momento. A partir de ese año, este crimen comenzó a propagarse en el norte, en especial en Chihuahua, Tamaulipas y Coahuila.

Para 2007, en Ciudad Juárez el número de personas desaparecidas saltó de 13 a 68 casos. Lo ocurrido en esa frontera se replicó en otras regiones. Ese año, Culiacán y Torreón se asomaron en el mapa de personas desaparecidas con 41 y 34 registros, respectivamente.

A partir de ese momento, Torreón se instaló como lugar de peligro. Durante cinco años, ese municipio de La Laguna permaneció entre los diez con más casos. Para 2009, con sus 182 registros alcanzó niveles alarmantes.

En ese 2009, el noreste del país —Nuevo Laredo, Monterrey, Matamoros, Reynosa y Piedras Negras— comenzó a concentrar los números más altos de desapariciones. Ciudad Juárez, entonces la ciudad más mortífera del continente, mantuvo también esa tendencia.

En otras geografías, ese mismo año, Guadalajara —metrópoli que entonces tenía poco más de millón y medio de habitantes— sumó 60 personas desaparecidas, sólo un caso más que los contabilizados en Matamoros, ciudad fronteriza con la tercera parte de la población que tenía la capital de Jalisco.

En el mapa del 2009, también destacó el poco habitado municipio de Ciudad Cuauhtémoc, en Chihuahua, con 39 registros, el mismo número que presentó el municipio de Puebla, en el centro del país.

 

EL AÑO DE LA PESADILLA: 2010

El 2010 marcó el parteaguas de la violencia en México. Ese año se rompieron los límites de lo imaginable. Su estela de muerte y destrucción dejó una herida difícil de remontar.

La ruptura entre antiguos aliados, los cárteles de los Zetas y del Golfo, y la disputa por territorio, rutas y control de la población, tuvo un alto costo social: poblaciones enteras pagaron por ello.

Si un año antes ningún municipio registró más de 200 desapariciones, para 2010 hubo lugares en los que se documentaron cifras récord: esa saña se notó en Matamoros (con 397 personas que faltan) o Monterrey (con 372).

En el fragmento de 2010, entre los diez municipios con más casos apareció, por primera vez, el municipio de Durango, que registró 145.

Para observar las diferencias entre los mapas es necesario deslizar las flechas de izquierda a derecha. En 2009, los diez municipios con más personas desaparecidas fueron: Torreón (182), Piedras Negras (39), Culiacán (32), Coahuila; Nuevo Laredo (75), Matamoros (59), Reynosa (50), Tamaulipas; Monterrey (69), Nuevo León; Guadalajara, Jalisco (60); Juárez (57), Cuauhtémoc (39), Chihuahua; y Puebla (39), Puebla. En 2010, los municipios que sufrieron más este crimen fueron: Matamoros (397), Reynosa (164), Nuevo Laredo (135), Tamaulipas; Monterrey (372), Guadalupe (61), Nuevo León; Torreón (182), Saltillo (108), Piedras Negras (76), Coahuila; Durango (145), Durango; Culiacán (92) y Mazatlán (65), Sinaloa.
Para observar las diferencias entre los mapas es necesario deslizar las flechas de izquierda a derecha. En 2009, los diez municipios con más personas desaparecidas fueron: Torreón (182), Piedras Negras (39), Culiacán (32), Coahuila; Nuevo Laredo (75), Matamoros (59), Reynosa (50), Tamaulipas; Monterrey (69), Nuevo León; Guadalajara, Jalisco (60); Juárez (57), Cuauhtémoc (39), Chihuahua; y Puebla (39), Puebla. En 2010, los municipios que sufrieron más este crimen fueron: Matamoros (397), Reynosa (164), Nuevo Laredo (135), Tamaulipas; Monterrey (372), Guadalupe (61), Nuevo León; Torreón (182), Saltillo (108), Piedras Negras (76), Coahuila; Durango (145), Durango; Culiacán (92) y Mazatlán (65), Sinaloa.

La dinámica de la desaparición no observa siempre patrones predecibles. Los años siguientes el número de personas desaparecidas se estacionó, especialmente en el noreste del país. En otras regiones se empezaron a prender las alertas poco a poco. Así, se desplazó desde el norte, cruzó por el centro y se dirigió al occidente del país.

Hoy sabemos que no sólo había disputas territoriales entre organizaciones criminales; la estrategia de militarización de la seguridad pública fragmentó a los grupos armados, pulverizó equilibrios estatales y municipales, y, muchas veces, abrió camino y empoderó a nuevos grupos. Hoy se siguen pagando esas consecuencias.

La espiral de violencia adquiriría nuevas formas en 2011: las fosas clandestinas comenzaron a plagar todo el país, de manera explosiva y violenta se libró una de las disputas más sangrientas entre grupos armados en Reynosa, Nuevo Laredo y Tampico, en Tamaulipas; además de Monterrey, Nuevo León; Saltillo, Torreón y Piedras Negras, Coahuila. El efecto se resintió casi de inmediato en esas ciudades: las atrocidades se reflejaron también en los números de desapariciones, con niveles que no se habían visto antes.

La lista de diez municipios con más ausencias incluyó también a Guadalajara (113 casos) y Ciudad Cuauhtémoc (con 89).

El cierre del sexenio de Felipe Calderón mostraba las consecuencias de la política de seguridad a cargo de militares: 16 mil personas desaparecidas al concluir 2012. Ese año un municipio ocupó el primer lugar con 214 víctimas: Nuevo Laredo. Anclado en uno de los epicentros de la violencia, el calderonismo significó para este municipio una tragedia: 989 personas que, hasta ahora, no han vuelto a casa.

 

LA CRISIS DE DESAPARICIONES YA NO SE PUEDE OCULTAR

Enrique Peña Nieto llegó al poder, pero la desaparición no se alejó del noreste, y si bien se mantuvo en altas cuotas, ya no lo hizo con la misma fuerza que en años previos.

En cambio, este crimen de arrebatar personas de sus propias vidas se comenzó a generalizar en el centro y sur del país. En el Estado de México, por ejemplo, se contabilizaron un total de 332 desapariciones en 2013, aunque en 253 los datos no permiten conocer en qué municipios ocurrieron. Ese estado sobresalió a nivel nacional por su opacidad: del total de sus reportes, el 42% no especifica siquiera la fecha de los hechos.

Como si fuera un anuncio de lo que sucedió un año después, en 2013, el municipio de Iguala, en Guerrero, apareció entre los 10 con más casos reconocidos, se registraron 79 personas ausentes. Ese año también destacó Chilpancingo, con 61. Así como lo fue en las décadas de los 60 y 70.

Guerrero revivió con dolor su historia, la de las décadas de la “guerra sucia” de los años 60 y 70, cuando se convirtió en un territorio marcado por las vidas arrebatadas.

Protesta encabezada por los alumnos de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, por la desaparición en Guerrero de sus 43 compañeros. Foto: Mayolo López Gutiérrez/Obturador MX.
Protesta encabezada por los alumnos de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, por la desaparición en Guerrero de sus 43 compañeros. Foto: Mayolo López Gutiérrez/Obturador MX.

En 2014, la tormenta de ausencias ya fue imposible de contener y ocultar. La noche del 26 de septiembre de ese año 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa les fueron arrebatados al país, cuando un grupo de criminales y miembros de todas las corporaciones y fuerzas armadas se los llevaron y aún no regresan a casa.

A los estudiantes se sumaron mujeres y hombres que se sumieron en la oscuridad de Iguala: el año concluyó con 124 víctimas de desaparición en ese municipio. Pero no fue el único que resintió la ola de violencia. En Acapulco se registraron 107 desapariciones, una señal de que la disputa territorial entre diferentes grupos armados, entre ellos el Ejército, se trasladó a ese estado del Pacífico.

La violencia encuentra una lógica siniestra: cuando la desaparición de personas toca a un sitio, no lo suelta. Las pérdidas se repiten.

Para observar las diferencias entre los mapas es necesario deslizar las flechas de izquierda a derecha. En 2014, entre los municipios con más desapariciones fueron: Reynosa (139), Matamoros (110), Tampico (107), Nuevo Laredo (99), Victoria (99), Tamaulipas; Iguala (124), Acapulco (107), Guerrero; Guadalajara (112), Jalisco; Culiacán, Sinaloa (76), Juárez, Chihuahua (76) y Xalapa (74), Veracruz. En 2015, los municipios con más personas desaparecidas fueron: Culiacán (124), Mazatlán (92), Sinaloa; Nuevo Laredo (101), Matamoros (64), Reynosa (60), Tamaulipas; Zapopan (96), Guadalajara (83), Lagos de Moreno (69), Jalisco; Hermosillo (93), Sonora; Juárez (75), Chihuahua y Acapulco (68), Guerrero.
Para observar las diferencias entre los mapas es necesario deslizar las flechas de izquierda a derecha. En 2014, entre los municipios con más desapariciones fueron: Reynosa (139), Matamoros (110), Tampico (107), Nuevo Laredo (99), Victoria (99), Tamaulipas; Iguala (124), Acapulco (107), Guerrero; Guadalajara (112), Jalisco; Culiacán, Sinaloa (76), Juárez, Chihuahua (76) y Xalapa (74), Veracruz. En 2015, los municipios con más personas desaparecidas fueron: Culiacán (124), Mazatlán (92), Sinaloa; Nuevo Laredo (101), Matamoros (64), Reynosa (60), Tamaulipas; Zapopan (96), Guadalajara (83), Lagos de Moreno (69), Jalisco; Hermosillo (93), Sonora; Juárez (75), Chihuahua y Acapulco (68), Guerrero.

Las instantáneas de las desapariciones permanecieron casi intactas de 2015 a 2016: las tres ciudades fronterizas de Tamaulipas mantuvieron números altos. Y la metástasis en Jalisco era evidente: Guadalajara, Lagos de Moreno, Zapopan, Tlaquepaque y Tlajomulco de Zúñiga registraron anualmente entre 69 y 108 nuevos casos. Además, lugares como el municipio de Puebla; Ahome, Sinaloa; Ciudad Juárez, Chihuahua, y Hermosillo, Sonora, registraron más de 90.

 

2017. DEL NOROESTE AL CENTRO

El país registró 23 mil 79 homicidios en 2017. Una cifra que rebasó en 31% a los que se contabilizaron un año antes. Ese incremento en la violencia también se notó en las desapariciones. Ese año terminó al menos con 7 mil 900 personas ausentes, casi 2 mil más que las contabilizadas en 2016.

El 2017 se vivió un pico de violencia. Municipios tamaulipecos —como Reynosa, Nuevo Laredo y Matamoros— registraron entre 152 y 362 desapariciones. También destacó Hermosillo con 263; y la capital de Puebla con 242.

Y aunque este crimen siguió arrebatando a personas en el norte del país, en lugares como el puerto de Veracruz, donde la dinámica también se hizo inocultable: ahí 143 personas fueron desaparecidas en 2018.

Veracruz es uno de los casos que resulta complejo abordar. Sus dinámicas violentas aparecen poco en este análisis porque uno de cada tres de los registros de desapariciones carecen de la fecha en que sucedieron. De ese tamaño era el desdén oficial.

La crisis en Jalisco se potencializó. La entidad vivió los efectos ya conocidos en el noreste. La disputa de grupos criminales por el territorio se intensificó y durante 2019 y 2020 los municipios del Área Metropolitana de Guadalajara se ubicaron entre los diez con más desapariciones en todo el país. Las más de 280 personas desaparecidas cada año en Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco —este último con menos de 200 mil habitantes— lo entronizaron como un estado-problema.

 

NUEVOS SITIOS GOLPEADOS POR LA DESAPARICIÓN

Terminó el 2018 y el acumulado histórico de personas desaparecidas en el país era de 54 mil 500; esta cifra no incluye aquellas denuncias en las que las autoridades no registraron las fechas de la desaparición.

A finales de ese 2018, la presidencia del país cambió de partido con Andrés Manuel López Obrador. Las desapariciones continuaron: en el 2019 se sumaron, por lo menos, 9 mil 200 personas más.

En 2020, la lista de 10 municipios con más desapariciones incluyó otra vez lugares del Área Metropolitana de Guadalajara, pero también tocó a municipios con ciudades capitales: Hermosillo, Culiacán, y Monterrey. Cada uno aportó más de 120 personas. En esa estadística de terror aparecieron dos alcaldías de la Ciudad de México: Gustavo A. Madero e Iztapalapa, cada una con poco más de un centenar de registros de desapariciones recién perpetradas.

En el caleidoscopio de fragmentos se observa que hubo lugares en los que, de un año a otro, la desaparición dejó de ser un delito aislado para transformarse en un terremoto con distintos epicentros. Eso sucedió en el estado de Zacatecas durante 2021. Ese año, Fresnillo registró 163 casos; y eso que desde un año antes, con 46 personas ausentes, las cifras ya eran preocupantes.

Zacatecas es hoy la nueva meca de la desgracia.

Martha Angélica Martínez y José Guadalupe Beltrán, padres de Sergio Orlando Beltrán Martínez, desaparecido a los 19 años, el 7 de junio del 2017 en el centro histórico de Zacatecas.. Abril 2022, Guadalupe, Zacatecas.
Martha Angélica Martínez y José Guadalupe Beltrán, padres de Sergio Orlando Beltrán Martínez, desaparecido a los 19 años, el 7 de junio del 2017 en el centro histórico de Zacatecas.. Abril 2022, Guadalupe, Zacatecas.

Entre los municipios que han tenido ese tipo de repuntes en casos de personas sin localizar destaca Ecatepec, en el Estado de México. En 2019 tuvo seis desapariciones. En 2020 el número se elevó a 69 y en 2021 alcanzó las 137; de éstas 51 son mujeres.

El fragmento de los dos primeros meses de 2022 recuerda, una vez más, que la Ciudad de México no es territorio aislado de lo que pasa en el resto del país: Iztapalapa y la Gustavo A. Madero son las alcaldías que más casos registraron en ese lapso, con 29 y 27 casos, respectivamente.

Otras geografías destacan en lo que va de 2022. Cuernavaca, Morelos, en donde este delito ya era un problema (como se reflejó en 2016 con el descubrimiento de las fosas de Tetelcingo, cavadas por el propio gobierno), otra vez comenzó a tomar vuelo: hasta el corte acumuló 29 desapariciones.

Lo mismo sucede con el municipio de Benito Juárez, donde está Cancún, en los dos primeros meses del 2022, al menos 33 personas ingresaron a las listas de la vergüenza nacional.

 

UN DELITO QUE TOMA FUERZA

El caleidoscopio del registro oficial permite conocer otros municipios donde, de un año a otro, las denuncias llegaban como por goteo hasta convertirse en un tsunami. Entre esos casos están Mazatlán (2009-2010); Tijuana (2015-2016); Lagos de Moreno (2014-2015); y las alcaldías Gustavo A. Madero, Miguel Hidalgo e Iztapalapa (2018–2019).

Tepic es un caso que muestra el oscuro panorama que deja la unión entre las estructuras políticas y criminales. De seis desapariciones que ese municipio registró en 2016 aumentó casi a 100 en 2017, lo que representa casi mil 533% en un año.

El repunte en la capital de Nayarit ocurrió en este contexto: en febrero de 2017, Juan Francisco Patrón Sánchez, conocido como el H2 y vinculado al Cártel de Los Beltrán Leyva, fue asesinado durante un enfrentamiento con la Marina. Un mes después, el Fiscal del Estado, Édgar Veytia fue detenido en San Diego, Estados Unidos, acusado de pertenecer a una red de tráfico de drogas. Y en junio, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), al que pertenecía el gobernador Roberto Sandoval —detenido en julio de 2021 por operaciones con recursos de procedencia ilícita—, perdió las elecciones a la gubernatura del estado.

Torbellinos

¿DÓNDE SE CONCENTRÓ LA DESOLACIÓN?

Pobladores de lugares como Matamoros están entre los que han padecido por más largas e intensas temporadas las desapariciones: durante 13 años consecutivos el municipio que habitan se ubicó dentro los diez primeros con más víctimas. En 2010, por ejemplo, 70 personas desaparecieron por cada 100 mil personas. Y cada año llegó con su propia intensidad.

Fue justo en ese 2010 cuando este crimen se ensañó con la población de varias regiones tamaulipecas que no figuran en el gran mapa nacional porque tienen menor población, pero que sobresalen cuando se hace un acercamiento. Ciudad Mier, por ejemplo, rompió un récord hasta ahora no superado de 413 habitantes desaparecidos por cada 100 mil. De igual manera otros rincones de México han quedado invisibilizados en la estadística nacional aunque padecieron mucho.

 

AUMENTA LA DESAPARICIÓN DE MUJERES

La primera desaparición registrada de una mujer ocurrió en agosto de 1968, en el municipio de Texcalyacac, Estado de México. Tenía 60 años. En las cinco décadas transcurridas desde entonces, 24 mil 750 mujeres más engrosaron la lista de desaparecidas.

Desde los años 70 hasta la actualidad, el panorama para las mujeres ha empeorado y se ha acentuado en las jóvenes: una cuarta parte de las desaparecidas entre 2006 y 2022 tienen entre 15 y 19 años.

El Estado de México es la entidad más peligrosa para las mujeres; con sus más de 2 mil 600 casos concentra el 14% del total de las que son buscadas a nivel nacional. A diferencia del resto del país, las desapariciones de mujeres ahí casi se equiparan a las de los hombres: de cada 10 víctimas, cuatro son mujeres.

En Tamaulipas, Nuevo León y Jalisco, respectivamente, hay más de mil 500 mujeres reportadas con paradero desconocido.

Los datos y el mapa muestran que son más los hombres desaparecidos, pero si se mira cómo ha evolucionado el fenómeno criminal es evidente que para ellas se ha incrementado el peligro: en 2006 la lista de víctimas contaba con 71, para febrero de 2022 llegó a 19 mil 813.

Gra%CC%81fico 4. Mujeres y hombres ante la tragedia
El 2017 destacó por su violencia con 2 mil mujeres desaparecidas.

A partir del año de la pandemia, 2020, la desaparición de mujeres no ha dado tregua.

En 2021, en promedio, siete mujeres desaparecieron por día.

En la geografía de la desaparición femenina destacan municipios como Puebla, Hermosillo y Zapopan.

Algunos de los lugares donde la cifra de víctimas tuvo un abrupto incremento de un año a otro —lo cual tendría que prender todas las alarmas— son: el municipio de Puebla (se reflejó en 2016); Ecatepec (en 2017); Hermosillo (en 2017); Iztapalapa (en 2020) Zacatecas y Tepic (en 2021).

Gra%CC%81fico 5. Sitios donde hubo una explosio%CC%81n de desapariciones de mujeres
¿CUÁNTAS PROBABILIDADES HAY DE QUE UNA PERSONA SEA LOCALIZADA?

No toda persona reportada como desaparecida está condenada a nunca volver a casa: por cada 100 reportes, 60 personas son localizadas y 40 siguen sin ser localizadas. Con los fragmentos del registro nacional que hasta hoy están disponibles no es posible conocer si las autoridades las buscaron, las rescataron o las personas regresaron solas, o bajo qué circunstancias se dieron las localizaciones.

Lo que sí podemos conocer es que de esas 59 personas localizadas, a 55 se les encuentra vivas y a cuatro sin vida.

En cuanto a las probabilidades de que una persona sea localizada cuenta mucho la edad, el género, la región y los años en los que ocurre la desaparición.

Los datos obtenidos para esta investigación permiten sacar algunas conclusiones:

En la pintura más general, Campeche, Aguascalientes, Yucatán y Oaxaca se distinguen porque el 90% de las personas reportadas como desaparecidas son localizadas. En el extremo contrario está Coahuila, donde sólo aparecen 17 de cada 100.

Tlaxcala se destaca por ser el estado con menos reportes: sólo tiene 227 desde 2006; pero tiene el porcentaje más alto de localizaciones sin vida: 11% (25 personas). Le sigue Sinaloa, donde mil 132 personas que estaban como desaparecidas fueron encontradas sin vida, esto es el 10.5% de todos sus reportes.

Las mujeres tienen más probabilidad de regresar que los hombres, pero esto también cambia según el estado: en Coahuila, Nayarit, Veracruz y Zacatecas más de la mitad de las mujeres sigue sin aparecer.

Gra%CC%81fico 6. Quie%CC%81nes aparecen y co%CC%81mo

TERRITORIOS PELIGROSOS PARA HOMBRES

En el caso de los hombres, la desaparición afecta de manera más implacable a quienes tienen entre 25 a 29 años. Ese grupo representa el 14% del total de 74 mil 478 hombres que nunca volvieron.

En la geografía nacional, en algunos territorios sólo hay hombres desaparecidos; lugares en los que, hasta ahora, no se reportaron a mujeres, o bien, ellas ya fueron localizadas y salieron de las estadísticas.

Hasta febrero de 2022, los municipios donde sólo hay hombres desaparecidos son:

Gra%CC%81fico 7. Cuanto las vi%CC%81ctimas son so%CC%81lo hombres
UN DELITO QUE TAMBIÉN TOCA A NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES

A partir de 2006, cada año en promedio 194 niñas y niños menores de 12 años desaparecieron en el país.

Brandon Esteban Acosta Herrera tenía ocho años cuando, en la carretera Saltillo-Monterrey, un comando armado lo desapareció a él, a su papá y a dos de sus tíos. Eso sucedió en agosto de 2009, desde entonces su madre no ha dejado de buscarlo. Ese año, por lo menos 63 niños y niñas en el país se sumaron a la lista de desaparecidos.

Y vendrían tiempos peores. A partir de 2020, en las gráficas comenzó a dibujarse un marcado aumento en la desaparición de niñas y niños con menos de 12 años: si el 2019 cerró con alrededor de 284 casos, un año después el número llegó a poco más de 448.

La cifra anual más alta corresponde al 2021. Poco más de 550 infantes desaparecieron ese año y continúan sin ser localizados.

No se sabe cuántas son sustracciones parentales o cuántos fueron arrebatados de sus hogares por personas desconocidas. El registro no permite saberlo y tampoco las causas de estos hechos.

Aunque las víctimas pueden ser desde recién nacidas, uno de los grupos de edad con más riesgo son los de entre 13 y 17 años. Poco más de 10 mil 400 adolescentes de ese rango de edad desaparecieron, lo que representa el 12.5% de todas las personas desaparecidas en México a partir del 2006.

En la adolescencia, el género marca diferencias notables:

Mientras que a la edad de 11 años, las niñas y los niños desaparecen casi por igual; entre los 13 y hasta los 16 años a hombres y a mujeres los separa un abismo. Las adolescentes superan en desapariciones a sus pares masculinos, en algunos casos incluso la cifra es casi dos veces mayor.

En el Estado de México, por ejemplo, mientras hay poco más de 377 hombres de entre 12 y 17 años desaparecidos, el número de mujeres de la misma edad rebasa los 985.

Después de los 17 años esa tendencia se interrumpe, la lógica se invierte de manera marcada y se comienza a dibujar el paisaje de un país en el que una mayoría de hombres, principalmente jóvenes entre 25 y 29 años, son desaparecidos.

¿Por qué desaparecen más hombres en estas edades? No hay respuestas claras. La impunidad que prevalece y la falta de investigaciones no ayuda a tenerlas. Algunas de esas explicaciones podrían encontrarse en los reclutamientos forzados o voluntarios con distintos fines, o el exterminio a los considerados potenciales enemigos, el control de territorios o el instalar el miedo entre la población. También habrá algunos que se vayan de casa y desean no ser localizados.

Gra%CC%81fico 8. La vulnerabilidad de las adolescentes

CIRCUNSTANCIAS DE LA DESAPARICIÓN

¿Cómo desaparece la gente en México? ¿Qué se explica en el registro oficial sobre el contexto de su desaparición? ¿Cómo se clasifican las ausencias de las personas que faltan en los hogares en este país? ¿Cómo llenan los registros los funcionarios que atienden las denuncias?

En los datos que analizamos para esta investigación hay un fragmento de 17 mil 95 registros de personas desaparecidas —de enero de 2006 a febrero de 2022— en los que se escribieron algunas pistas de las circunstancias en las que se dan estos delitos. Las narrativas mencionan los últimos lugares en donde se miró a la persona, son escuetos contextos que enmarcan esas ausencias.

Por ejemplo, se mencionan frases como: “se trasladaba” a su domicilio, a su trabajo o estaba en el trayecto entre una comunidad y otra, o viajaba por carretera o rumbo a Estados Unidos. A esa circunstancia corresponden el 15% de los casos.

La mayoría de estos sucesos quedan envueltos en una nebulosa y las referencias de cómo ocurrió son escuetas: “Se le vio en su domicilio”, “salió de casa y ya no regresó” o, simplemente, “último contacto vía telefónica o mensaje de texto”. Estos casos suman 10 mil 567, que representan el 62% de las endebles explicaciones.

Hubo quienes antes de perder contacto mencionaron que tenían problemas familiares y, de pronto, sin más, no volvieron a ser vistos. Es la situación del 3.2%.

En la minoría de los registros (2 mil 546), los datos son más precisos. En esos hubo testigos que vieron la acción directa en la que, por la fuerza, se privó a la gente de su libertad. En ese grupo están aquellos sobre quienes se señala que personas armadas las sacaron de su casa o interceptaron en la calle, fueron secuestrados, llevados por una corporación policiaca o militar, o que nunca salieron de una agencia del Ministerio Público.

Las últimas dos circunstancias, en las que se menciona la participación de funcionarios públicos, enmarcan desapariciones forzadas: el estado convertido en criminal. Esos 295 registros representan el 1.7%.

Estos relatos fragmentados de las circunstancias en las que desaparecen las personas en México son también zonas grises en donde se diluyen responsabilidades. El territorio común es la incertidumbre que impide saber por dónde comenzar a buscar.

Y las autoridades tampoco ayudan.

María del Tránsito Martínez Mosqueda, muestra una foto de su hijo Gerardo, quien desapareció cuando viajaba en un autobús por Tamaulipas, en abril del 2011. Cortesía.
María del Tránsito Martínez Mosqueda, muestra una foto de su hijo Gerardo, quien desapareció cuando viajaba en un autobús por Tamaulipas, en abril del 2011. Cortesía.

DESAPARICIONES MASIVAS

México es un país en donde no es extraordinario que grupos completos de diez o más personas sean capturadas. Desde 2006, se han registrado 26 eventos masivos: el último fue el 2 de diciembre de 2021 en Tepic. Ese día desaparecieron 14 personas que siguen sin ser encontradas.

De lo que sabemos sobre estas desapariciones masivas —gracias a información de los colectivos de familias buscadoras— es que muchas veces las víctimas son personas que estaban en tránsito por el país o pasaban por regiones controladas por grupos armados, sino es que habitaban lugares en disputa. También se dan casos en los que eran profesionistas que dominaban una actividad —ingenieros en telecomunicaciones, por ejemplo— que muchas veces es mano de obra codiciable en la disputa por el control del territorio. O simplemente eran hombres, jóvenes, en edad de ser reclutables.

Estos han sido hasta ahora los cinco eventos con la mayor cantidad de personas desaparecidas:

Iguala, Guerrero 26 de septiembre de 2014
Los registros oficiales dan cuenta de 47 personas de las que no se sabe nada desde ese día, incluidos los 43 estudiantes de Ayotzinapa que fueron desaparecidos en un suceso que aún sigue siendo investigado por las autoridades federales.

Reynosa, Tamaulipas 7 de marzo de 2019
31 personas desaparecieron en esa jornada, según la contabilidad oficial. Ese día comandos secuestraron a decenas de migrantes que viajaban en un autobús que había partido de Tampico.

Zacatecas capital 26 de febrero de 2021
Un total de 28 personas desaparecidas fueron registradas ese día; la prensa local no registró un evento particular ese día, pero en las jornadas previas desapareció gente en los municipios de Fresnillo, Guadalupe y Monte Escobedo.

San Luis Potosí capital 17 de marzo de 2010
20 personas desaparecidas ese día de acuerdo a cifras oficiales; un autobús de la empresa Pirasol salió del municipio Xilitla con más de 30 personas que presuntamente fueron interceptadas por policías en Valadeces, Tamaulipas.

Sabinas, Coahuila 13 de marzo de 2011
Desaparecieron 16 personas ese día según el reporte oficial aunque no hay registros de sucesos en la prensa local. Cinco días después, en la cercana población de Allende sicarios de Los Zetas masacraron a cientos de personas.

 

LAS SEMANAS DEL TERROR

La desaparición de personas no siempre es a cuentagotas.

Los datos del registro oficial muestran que en México hay lapsos en los que la desaparición pareció ser una epidemia que se presentó en forma repentina y generalizada en ciertas regiones; semanas en este delito se desató como tormenta y tuvo varios polos al mismo tiempo.

La información oficial permite identificar “temporadas de terror” en las que pudieron haber ocurrido prácticas criminales de leva o venganzas masivas contra personas de grupos “enemigos”. Las semanas con oleadas de desapariciones se localizaron en corredores de violencia que abarcan varios municipios o tuvieron reflejos en diversos estados. En todo caso, las víctimas siguen sin ser encontradas.

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TERRITORIOS SILENCIADOS

Así como sucedieron semanas de terror, también ocurrieron lapsos de silencio, periodos en los que no se pudo denunciar (y quizás aún no se puede) ante las autoridades los hechos recién ocurridos. En ciertas zonas dominadas por el silencio la gente tuvo que callar el dolor de que le arrebataran a algún ser querido, y esperar meses, incluso años, para poder reportarlo.

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El registro oficial de desapariciones actual no permite identificar cuándo y dónde se produjeron esos silencios, pero sí es posible hacerlo si se analiza la base de datos del Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (Cenapi), de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), cuyos registros llegaron hasta junio de 2018.

De ahí se desprende que de 2010 a 2012 el silencio fue la regla en sitios del noreste del país, especialmente en Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León.

El temor marcó a 447 municipios azotados por la violencia, en donde las familias denunciaron la desaparición sólo hasta que transcurrieron uno, dos o tres años.

No es posible saber en cuáles y cuántos casos las autoridades impidieron que se hicieran las denuncias, no las registraron o las víctimas no las realizaron pues desconfiaban de las propias autoridades; sabían que eran partícipes o perpetradores directos de la desaparición.

Las leyes del silencio no son estáticas, cambian según el tiempo, o de las estrategias de control poblacional de los distintos perpetradores de la violencia. La censura opera todavía. Las autoridades no han hecho nada para proteger a quienes denuncian y garantizar su derecho a notificar la ausencia de sus seres queridos y a pedir que sean buscados. Al menos 16 familiares han sido asesinados por buscar.

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EN ESTE MOMENTO, ALGUIEN DESAPARECE

México lleva más de medio siglo sumando a sus estadísticas personas desaparecidas.

Mientras un joven, de entre 15 y 19 años, desaparecido en Nuevo León, en 1964, fue el primero en ese infame registro; esta vergonzosa lista no ha dejado de crecer, de acumular nombres e historias de ausencias que no son normales, que no deberían de serlo.

El lunes 16 de mayo de 2022 México rebasó las 100 mil personas desaparecidas.

Estos no son sólo números, son historias de vidas humanas cuyas ausencias generan un dolor que no puede ser sanado con el tiempo. Que afectarán no sólo a ésta, también a las siguientes generaciones.

Llegamos a las 100 mil desapariciones cuando fueron sumadas al registro tres personas: dos hombres y una mujer. Un adolescente de 17 años a quien se le dejó de ver en Saltillo, Coahuila; otro muchacho de 22 años que estaba en Ayapango, Estado de México; una joven de 29 años a quien no localizan en la Ciudad de México, la buscan en la alcaldía Venustiano Carranza. Sus familias seguramente recorren ahora mismo los laberintos de la burocracia creados para cansar o enloquecer a quien busca, esos sinuosos caminos llenos de puertas falsas y engañosas promesas que otras ya transitaron.

Las tragedias agregadas a ese doloroso recuento de ausencias no cesarán hasta que termine la impunidad que cobija a estos crímenes. Hasta que en México se respete el derecho a nunca ser desaparecido. Y quienes faltan regresen a casa.

Madres que buscan a sus hijas e hijos desaparecidos a punto de comenzar una búsqueda en Morelos. Foto: Lucía Flores
Madres que buscan a sus hijas e hijos desaparecidos a punto de comenzar una búsqueda en Morelos. Foto: Lucía Flores

 

Fuente: adondevanlosdesaparecidos.org

Bolsa 100% hidrosoluble llega a México

bolsa benat

*El bioplástico usa almidones vegetales y se degrada en menos de 180 días.

México cuenta hoy con la primera bolsa 100 por ciento hidrosolube y composteable, pues en dos minutos se desintegra al entrar en contacto con agua caliente y después puede incorporarse a los ecosistemas sin causar impactos negativos.

El bioplástico fue desarrollado con BeNat, una tecnología que permite usar almidones vegetales como materia prima y reduce los problemas de contaminación en el entorno.

“El uso de materiales orgánicos permiten la desintegración de la bolsa en menos de 180 días, de ahí que lo pueden usar como composta e impactar de manera positiva a la flora y la fauna de nuestro país”, acentuó Francisco Santamaría, vocero de la marca.

En el mar, ejemplificó, el plástico ecológico tiende a convertirse en un tipo de gelatina y esto evita ahogar a los peces en caso de ingesta.

“Para ambos ecosistemas se tienen grandes ventajas, al tener ahorros significativos, mejor salud y una armonía ambiental”, enfatizó Santamaría.

 

De ahí la relevancia de la tecnología BeNat para diseñar productos amigables con el medio ambiente. “Estamos seguros que la innovación será líder en el corto plazo y dentro de un nuevo mercado con potencial de crecimiento”, resaltó.

circulo bolsa benat biodegradable

Subrayó que las bolsas hidrosolubles son el primer producto compostable con certificación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) de Jalisco, y destacó que esa ventaja va en sintonía con la normativa de prohibición de plásticos que entró en vigor en 2020.

Si bien los atributos de la bolsa van enfocados a beneficiar al medio ambiente ésta es también resistente, elástica, indeformable y soporta hasta 15 kilogramos.

“Son características que permiten su utilización en la mayoría de las necesidades de carga ligera de los usuarios”, acotó el experto, quien destacó que la bolsa cuenta los permisos necesarios para su uso comercial.

“Los usuarios y las empresas pueden confiar en que están usando un producto amigable ecológico, lícito y recomendado por las autoridades ambientales de nuestro país”, acentuó.

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Santamaría aclaró que el producto ecología se encuentra disponible y con precios accesibles -similar a la bolsa convencional o de papel- para los comerciantes de Jalisco, y prevé que éste llegue a las demás ciudades en un corto plazo.

México ratificó Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo

violencia o acoso laboral convenio 19

América Latina y el Caribe es la región del mundo con más ratificaciones del Convenio 190

El Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo compromete a los países, empleadores y trabajadores a un mundo del trabajo libre de violencia y acoso. Además, contempla medidas orientadas a la prevención, atención, sanción y reparación de estas violencias. Con la ratificación de Argentina, Ecuador, México y Uruguay, América Latina es la región que más ha ratificado el convenio.

“Esto debe celebrarse, pero también hay que recordar que la región tiene una altísima prevalencia de violencia contra las mujeres. 14 de los 25 países del mundo con las tasas más elevadas de feminicidio están en esta parte del mundo”, señala Patricia Carmona, referente de Iniciativa Arropa, una plataforma que busca fortalecer el ecosistema de defensa de derechos laborales con el fin de incidir en los marcos normativos y en las prácticas empresariales de la industria de la indumentaria en México.

Avina ha estado presente, de la mano de sus aliadas, desde el proceso para la promulgación del convenio hasta su ratificación en México, que tuvo lugar el 15 de marzo de este año. “El reto más grande implica que este tratado internacional tenga impacto en las vidas de las trabajadoras. Para ello, tienen que ponerse en marcha, en primer lugar, las reformas en la legislación para que las medidas contenidas en el convenio puedan armonizarse y ser exigidas en el país. A la par, hay que hacer un gran esfuerzo para que los centros de trabajo adopten las regulaciones de manera interna y se tendrá que impulsar el cambio cultural para desnormalizar la violencia mediante sensibilizaciones y formaciones”, dice Carmona.

El activismo contra la violencia de género en la región ha conseguido muchas victorias. Una de ellas es el reconocimiento del feminicidio como delito. También, se logró elaborar leyes específicas para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres. Ese movimiento también contribuyó a la creación y ratificación del Convenio 190, que protege a las personas de la violencia y del acoso durante el trabajo, en relación con el trabajo y como resultado de éste.

Para consultas sobre este tema contactar a:
Patricia Carmona (Iniciativa Arropa): patricia.carmona@avina.net

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176 casos de violencia criminal-electoral se contabilizaron en las elecciones del 2021

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Ciudad de México, Méx.- En el periodo de 2018 a 2022 se han registrado un total de 626 ataques, asesinatos, atentados y amenazas contra personas asociadas con el ámbito político, gubernamental o contra instalaciones de gobierno o partidos. De las víctimas registradas en este periodo, 81% corresponde a personas del género masculino.

De acuerdo a un estudio elaborado por Data Cívica e investigadoras del Programa para el Estudio de la Violencia (PEV) del CIDE, “el año de 2021 (176) ha registrado la mayor cantidad de eventos de violencia criminal-electoral, seguido de 2018 (166). Para este año llevamos un total de 86”.

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Hacen notar, que todos los estados que registran eventos de violencia contra personas del ámbito político son entidades que en 2021 tuvieron elecciones locales y, por consiguiente, varios municipios experimentaron cambios de partidos en sus ayuntamientos, lo cual, como diversos estudios han documentado, genera violencia.

Los estados donde ocurrieron los eventos de abril de 2022 fueron: Nayarit, Michoacán, México, Colima, Guanajuato, Veracruz, Baja California, Chihuahua, Puebla, Chiapas, Sonora. La distribución de los hechos puede observarse en el siguiente mapa:

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Llama la atención que un tercio de las víctimas son ex-candidatos o ex-funcionarios locales, lo cual nos sugiere la permanencia de los vínculos entre la política y el crimen organizado y, por consiguiente, la capacidad que tienen los grupos criminales para incidir en el ámbito político aún en periodos post-electorales y con autoridades, que si bien han dejado su cargo, aún tienen vínculos importantes con la política local. Más aún, la diversidad de la identidad partidista de las víctimas reitera que el crimen organizado no sigue una ideología, sino que busca afianzar sus redes a nivel local, independientemente de tal afiliación.

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Localizan el cuerpo sin vida de un sujeto en la autopista Puebla-México

escena cinta amarilla precaucion

Santa Rita Tlahuapan, Pue.- Fue localizado el cuerpo de un sujeto en la autopista México-Puebla, en los límites de Tlahuapan y el estado de México; acude Policía Municipal de Tlahuapan, Policía estatal y Guardia Nacional división carretera.

La tarde de este lunes, se registró la movilización de los elementos policíacos tras recibir el reporte de la presencia del cuerpo de un sujeto, al parecer sin vida, en el kilómetro 67 de la autopista Puebla-México, adelante del paraje denominado “El Pipirin” en Tlahuapan.

Tras arribar al lugar y confirmar el reporte, la zona fue acordonada en espera de personal de la Fiscalía General del estado para realizar las diligencias correspondientes; hasta el lugar arribaron elementos de la policía municipal de Tlahuapan, policía estatal, así como personal de la Guardia Nacional división carretera.

Cabe destacar que ha trascendido que el cuerpo del hoy occiso se encontraba atado de pies y manos, así mismo aparentemente con un disparo de arma de fuego a la altura de la cabeza.

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Cierre de SIU replantea cooperación de seguridad entre México y EE.UU.

MEXICO DEA SIU

El excomandante de la SIU Iván Reyes Arzate, se declaró culpable de recibir sobornos de miles de dólares y de filtrar información confidencial

 

InSight Crime
El gobierno mexicano desmanteló una unidad especializada que colaboraba de manera cercana con agentes antidrogas de Estados Unidos, lo que plantea dudas sobre el estado actual de la cooperación bilateral y la confianza entre ambos gobiernos para tratar con información sensible.

El 21 de abril, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador confirmó que su gobierno disolvió “hace más de un año” una Unidad de Investigaciones Especiales (SIU por sus iniciales en inglés) que trabajaba en conjunto con la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés) para desmantelar redes criminales.

Las declaraciones se dieron unos días después de que la agencia Reuters publicara un reportaje informando sobre el hecho. Antes de esa fecha, el ejecutivo mexicano no había hecho pública esta decisión.

Según Reuters, la unidad fue cerrada en abril del año pasado, seis meses después de que las autoridades estadounidenses arrestaran –y posteriormente liberaran– a Salvador Cienfuegos, exsecretario de Defensa Nacional de México, en un caso que desató una crisis diplomática.

No obstante, según un reportaje de Proceso, lo que resultó en la clausura de la unidad fue la exoneración en Estados Unidos del excomandante de la SIU Iván Reyes Arzate, quien estuvo al mando de 2008 a 2016. Reyes Arzate se declaró culpable el año pasado de recibir sobornos de miles de dólares y de filtrar información confidencial a una federación criminal conocida como El Seguimiento 39. A cambio de su testimonio, las autoridades estadounidenses redujeron su sentencia a 10 años en prisión.

En el pasado, la DEA describió a las SIU como uno de sus “programas más exitosos” para desmantelar organizaciones internacionales de narcotráfico. Desde 1997, las SIU en México habían colaborado con las autoridades estadounidenses para la captura de notables capos, incluyendo a Joaquín “El Chapo” Guzmán.

El presidente mexicano justificó el cierre de la unidad bajo el argumento de que había sido infiltrada por el crimen organizado y aseguró que la cooperación bilateral sigue, pero “bajo otros términos”.

 

Análisis de InSight Crime

El cierre de la SIU se dio en un contexto en el que la confianza entre ambos países en materia de seguridad es cada vez más tensa.

El arresto de Cienfuegos a finales de 2020 parece haber sido el detonante de estos roces, ya que resultó de una investigación de la cual el gobierno mexicano supuestamente no tenía conocimiento. Unos meses después, el presidente López Obrador exoneró a Cienfuegos y acusó a la DEA de “fabricar” los cargos en contra del exsecretario.

En ese periodo, los legisladores mexicanos también modificaron la ley de seguridad nacional para restringir las operaciones de agentes extranjeros en el país, lo cual afectó, sobre todo, a funcionarios estadounidenses. Días antes de que se aprobara esta reforma, el fiscal general de Estados Unidos expresó sus preocupaciones al respecto y afirmó que estos cambios dificultarían la cooperación de seguridad y justicia entre ambos países.

Para el exjefe de operaciones internacionales de la DEA Mike Vigil, la clausura de la SIU es solo el ejemplo más reciente de este deterioro de confianza entre ambos gobiernos.

La SIU en la Policía Federal era el principal canal por el que las autoridades de ambos países intercambiaban información confidencial sobre operaciones de narcotráfico transfronterizo. Y aunque todavía hay una unidad de este tipo que colabora con la Fiscalía General, esta tiene menor capacidad operativa.

Según Vigil, al cerrar este conducto, el intercambio de inteligencia entre ambos gobiernos será más difícil, debido a que habrá menos certeza por parte de las agencias estadounidenses sobre quién recibe la información sensible que comparten.

“Desafortunadamente, el desmantelamiento de la SIU pone a la DEA y a otras agencias del orden en un dilema, porque no podrán pasar información altamente sensible [a las autoridades mexicanas] que [en manos equivocadas] podría poner en peligro investigaciones, operaciones, informantes y agentes”, dijo a InSight Crime en una llamada telefónica.

No obstante, las SIU también han sido relacionadas a casos de corrupción y actos violentos en la región. Una investigación de ProPublica encontró que una filtración de la SIU en 2011 desencadenó una masacre en el norte de México en la que murieron unas 60 personas. En Colombia, el excapitán de la policía Juan Pablo Mosquera que dirigía una SIU en la ciudad de Cali, también fue acusado en Estados Unidos de vender evidencia e información a actores criminales.

Maureen Meyer, vicepresidenta para programas de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), menciona que la corrupción que existía dentro de la SIU ya era uno de los principales retos para este intercambio de información. La falta de vigilancia y responsabilidad de esta unidad también era una preocupación para ambos gobiernos, dados los diferentes episodios violentos que resultaron tras malos usos de la información.

«Se tenía que desarrollar una nueva relación de cooperación en materia de seguridad, que tuviera límites claros con respecto al rol de las agencias estadounidenses en México», dijo.

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Meyer argumenta que, si bien es cierto que la confianza entre ambos gobiernos se ha deteriorado, no se debe subestimar que recientemente se firmó el Entendimiento Bicentenario, un nuevo acuerdo de cooperación bilateral que renueva la alianza con respecto a la lucha contra el crimen organizado transnacional.

«Esto es una señal clara de que ambos gobiernos están comprometidos para seguir cooperando», dijo.

Nunca más un presidente estará por encima de la ley: PAN, PRI y PRD de Puebla

Puebla PRI PAN PRD Rueda de Prensa Coalicion

Puebla, Pue.- Presidentes estatales del PAN, PRI y PRD anuncian que diputadas y diputados federales de la alianza “Va por Puebla” presentaron denuncia penal contra AMLO. “Nunca más un presidente estará por encima de la ley, no daremos un paso atrás, defenderemos a nuestros diputados y a la democracia en México” así lo declaró la presidenta estatal del PAN, Augusta Díaz de Rivera, durante la conferencia de prensa que ofreció en conjunto con sus homólogos del PRI y PRD, Néstor Camarillo Medina y Carlos Martínez Amador, respectivamente.

Los dirigentes estatales coincidieron que la sesión del 17 de abril, en el Congreso de la Unión, fue histórica para la democracia en nuestro país, toda vez que, por primera vez, la oposición se unió y rechazó el proyecto inviable de reforma constitucional de Andrés Manuel López Obrados, y con ello, ponerle un alto a uno más de los caprichos del presidente de México.

En total, 224 diputadas y diputados federales del Partido Acción Nacional, Revolucionario Institucional, de la Revolución Democrática y de MovimientoCiudadano, decidieron emitir su voto en favor de los mexicanos, defender patrióticamente la división de poderes y con ello, a nuestra democracia.

Desafortunadamente, el presidente de México y su partido, catalogaron el ejercicio de una libertad política como una traición y emprendieron una estrategia de difusión de odio en contra de nuestros legisladores federales, atentando contra su integridad.

Por lo anterior, los afectados de la alianza “Va por Puebla”, presentaron una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República en contra del presidente Andrés Manuel López Obrador y el partido Morena, por iniciar la campaña denominada “traidores a la patria”.

Los tres líderes de los partidos señalaron que las diputadas y los diputados poblanos cuentan con el respaldo de sus partidos y militantes.

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Por ello, expresaron que seguirán alzando la voz en contra de quienes pretendan convertir el debatedemocrático en un campo de batalla.

El maltrato infantil se presenta, incluso, antes del nacimiento

• Se replica por generaciones; modela adolescentes y adultos apáticos con conductas antisociales y depresivas: María Teresa Monjarás Rodríguez
• El lunes 25 de abril se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Maltrato Infantil

 

De enero a julio de 2021, en México el tipo de violencia más ejercido en menores fue psicológica con 37.8 por ciento; seguida de la sexual, 29.6 por ciento; y física, 26.3 por ciento, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

El organismo aclara que no suma 100 por ciento, porque pueden presentarse varios tipos de agresión en un mismo individuo. Además, en ese periodo se registraron mil 427 asesinatos de menores; y hubo 373 mil 661 nacimientos de madres adolescentes, de ellas ocho mil 876 fueron menores de 14 años.

La Organización Mundial de la Salud informó que en el orbe hasta junio de 2020, una de cada cinco mujeres y uno de cada 13 hombres declararon haber sufrido abusos sexuales durante la infancia.

El maltrato infantil marca de por vida. Se muestra con un potencial daño a la salud física y mental de quien lo padece, es un problema global; sin embargo, es posible prevenirlo con un enfoque multisectorial, considera la académica de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, María Teresa Monjarás Rodríguez.

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A propósito del 25 de abril, fecha en la que se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Maltrato Infantil, la especialista en primera infancia y edad preescolar deja en claro que esta etapa de la vida es importante en materia de prevención, para evitar que la afectación cause pérdida de la confianza y responsabilidad en los menores, incluso se replique por generaciones, modele adolescentes y adultos apáticos con conductas antisociales y depresivas.

“No obstante, el maltrato incluso está desde antes del nacimiento, a veces con comentarios machistas en culturas donde se fomenta la violencia, donde se dice ‘si es niño: ¡qué gusto!’, ‘si es niña, se acepta, pero bueno’; desde antes del nacimiento se violenta, o incluso cuando es un bebé que no fue planeado, ni deseado, también ya viene implícito un rechazo”, indica.

Para evitarlo, “hay que trabajar con políticas públicas que nos ayuden de manera integral, no solo a los psicólogos, sino a otros especialistas como médicos, abogados, psiquiatras, trabajadores sociales para laborar en conjunto y de manera interdisciplinaria”, acota Monjarás Rodríguez.

De otra manera, precisa, tendremos más problemas como sociedad; creo que se han manifestado, los vemos con la adolescencia actual, donde su aislamiento con la tecnología está presente.

Dia 25 maltrato infantil abril

Asimismo, tenemos que trabajar con los padres de familia, principalmente para poder instruirlos en qué es la agresión, cuáles son los tipos y cómo prevenirla.

De acuerdo con la especialista, “se sumó este factor de riesgo que fue la pandemia y que muchos familiares, ante la desesperación, recurrieron a golpes y conductas crueles. Las palabras se quedan grabadas, si nosotros queremos un infante sano, positivo y fortalecido, hay que emitir y mostrar mensajes positivos”.

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Cuando analizamos la cadena generacional de un niño maltratado, corroboramos que no solo se trata de una etapa, el fenómeno va de generación en generación, por eso es importante trabajar con los menores a partir de un enfoque sistémico, con familiares, tíos, abuelos, para erradicar esa herencia cultural que aprendió a educar con gritos y golpes, enfatiza Monjarás Rodríguez.

México tiene 18 ciudades de las 50 más violentas en América Latina

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POR CHRIS DALBY, PARKER ASMANN AND GABRIELLE GORDER
El ranking de las ciudades más violentas del mundo en 2021 incluye, como era previsible, una fuerte presencia de los centros urbanos de América Latina y el Caribe. Los ocho primeros lugares de la lista se ubican en México, y la región aporta 38 de las 50 ciudades.

Pero esto no significa que todas las zonas de América Latina estén en riesgo. La lista deja ver patrones o zonas que requieren más atención que otras. Desde el Valle del Cauca en Colombia, con tres ciudades en la lista, hasta los sitios turísticos mexicanos, donde ha habido un aumento en los homicidios, pasando por Ecuador, que desafortunadamente ha ingresado al ranking, hasta el noreste de Brasil, donde se concentra la violencia del país.

InSight Crime analiza las principales conclusiones de este informe, publicado anualmente por el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Justicia Penal de México.

 

El ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo en 2021, publicado por una ONG mexicana, presenta un panorama de la dinámica criminal en América Latina. InSight Crime hace una reseña de cinco países, pasando por México, que domina en el listado, hasta las zonas cocaleras de Colombia, y describe los factores que están causando estos altos niveles de homicidios.
Fuente: Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal, México

 

México repite a la cabeza de la lista

Aunque el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal lleva años haciendo seguimiento a las 50 ciudades más violentas del mundo, México ha mantenido consistentemente un aumento de ciudades inmersas en la violencia sobre cualquier otro país. Y 2021 no fue distinto.

“México ya lleva tres años como epicentro mundial de la violencia homicida urbana”, y eso sin considerar los millares de desaparecidos anualmente, declaró la organización.

En 2020, la ciudad más violenta del mundo —Zamora, en el estado de Michoacán—estaba ubicada en México, al igual que ocho de las diez primeras de la lista, y 18 de las 50 ciudades incluidas en el estudio. Un notorio retorno a la lista en 2021 fue Cancún, la mayor atracción turística en el estado de Quintana Roo, sobre el Caribe, que no figuraba en la lista desde su primera aparición en 2018, en el puesto 13.

En 2021, la ciudad costera representó más de la mitad (337) de los 651 homicidios contabilizados en el estado. Por años, una boyante industria turística ha promovido un desarrollo excesivo de la construcción y una urbanización acelerada, lo que ha contribuido al incremento de la violencia con la expansión del crimen organizado en este lugar.

Centros turísticos como Cancún son un imán para las redes criminales por varias razones. La afluencia continua de turistas mexicanos y extranjeros da a los grupos criminales cierto grado de anonimato, lo que les permite supervisar sus operaciones de narcotráfico y extorsión con mayor facilidad, blanquear las ganancias ilícitas adquiridas y eludir la acción de las autoridades, según un estudio académico publicado en 2020 por la investigadora Elisa Norio.

Recientemente, la violencia entre grupos rivales y sus intereses se ha vuelto más temeraria, por ejemplo, con enfrentamientos a tiros en la playa y asesinatos en pleno día. A mediados de marzo, las autoridades descubrieron un “cementerio clandestino” en la ciudad, que se presume tiene relación con el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Paralela a esta violencia, también ha crecido la inseguridad general. En diciembre de 2021, Cancún fue una de las ciudades en las que sus habitantes reportaron una mayor percepción de inseguridad (85,5 por ciento), según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Sin embargo, la violencia no ha afectado exclusivamente a la cotizada Riviera Maya. Varias ciudades en el centro de México, situadas a lo largo de corredores de narcotráfico —como el centro manufacturero de Celaya, en Guanajuato, y el importante centro de producción agrícola de Uruapan, en Michoacán—, y ciudades en la frontera entre Estados Unidos y México, como Tijuana, en Baja California, y Ciudad Juárez, en Chihuahua, se contaron entre las 10 más violentas en 2021.

A finales de los años 2000 y comienzos de la década de 2010, Ciudad Juárez y Tijuana padecieron una violencia extrema, causada por una combinación de factores, como disputas por rentas del narcotráfico, corrupción de funcionarios del gobierno y las fuerzas de seguridad, la globalización y la urbanización. Pero después de que los homicidios se estabilizaron, desde 2018, ambas ciudades fronterizas de nuevo enfrentan repuntes en los homicidios.

En todo México, la violencia sigue planteando una amenaza importante para las ciudades a nivel nacional por cuenta de las organizaciones criminales, sus nexos con funcionarios públicos corruptos, importantes sectores económicos, como la minería y la agricultura, y estructuras de poder en continua evolución.

cinta de acordonamiento policial escena prehibido el paso

Centroamérica quedó por fuera, no por mucho

Una característica significativa de la lista de ciudades más violentas fue la continua ausencia de El Salvador y Guatemala, aunque las dos ciudades más populosas de Honduras —su capital Tegucigalpa y San Pedro Sula— fueron los únicos centros urbanos de Centroamérica incluidos en la lista.

San Pedro Sula, en Honduras, se situó en el puesto 32, con 327 muertes violentas y una tasa de homicidios de casi 42 por 100.000 habitantes, mientras que la capital ocupó el lugar 39, con 481 asesinatos y una tasa de homicidios superior a 37 entre 100.000 habitantes, según el estudio. En 2021, el país presentó 3.651 homicidios en todo el país para una tasa de casi 39 muertes por 100.000 habitantes, lo que puso a este país como el tercero más sangriento de Latinoamérica y el Caribe para ese año.

A lo largo de 2021, las autoridades registraron al menos una masacre por semana, donde Tegucigalpa y San Pedro Sula concentraron cerca del 30 por ciento (16) de las masacres, según datos oficiales recopilados por el diario El Heraldo. Sin embargo, las posiciones de ambas ciudades han caído en los últimos años, pues San Pedro Sula se situó en el puesto 15 en 2019.

En el vecino El Salvador, la caída récord de homicidios desde 2019 ha hecho que sus centros urbanos se alejen de la lista de ciudades más violentas. La última vez que la ciudad capital San Salvador hizo una aparición fue en 2018, y desde entonces ninguna ciudad salvadoreña ha estado en el listado.

Aunque el presidente Nayib Bukele le atribuye ese descenso a su llamado Plan de Control Territorial y a los despliegues de ejército y policía, sus críticos han citado una crisis de desapariciones y la presunta evidencia irrefutable de negociaciones entre su gobierno y las pandillas MS13 y Barrio 18 como una explicación de ese descenso.

No es la única vez que las negociaciones de las pandillas se reflejan en una disminución sustancial de la violencia. Una controvertida tregua de pandillas negociada por funcionarios de gobierno en 2012, durante la administración del expresidente Mauricio Funes, también llevó a un marcado descenso de los homicidios, aunque la violencia no tardó en repuntar en cuanto se rompió la tregua.

Las actuales negociaciones también han mostrado señales de desgaste. De hecho, una oleada de violencia que dejó casi 50 homicidios en un lapso de 72 horas en noviembre de 2021 fue un crudo recordatorio de la velocidad con la que las pandillas pueden cambiar de tónica y escalar la violencia para apuntalar sus intereses.

Finalmente, el año pasado en Guatemala, los homicidio subieron alrededor de 10 por ciento después de una tendencia descendente, que se mantuvo por diez años. Aun así, los homicidios en Guatemala están hoy muy por debajo del pico que alcanzaron en 2009, cuando el país registró más de 6.500 homicidios, y la tasa de homicidios se situó en 46,5 por 100.000 habitantes.

El conflicto social y económico sigue siendo uno de los principales motores de la violencia en Guatemala, mientras que los homicidios también se concentran en zonas controladas por pandillas, en importantes corredores de tráfico de drogas a lo largo de sus fronteras con México, Honduras y El Salvador.

 

El ingreso de Ecuador

Esta es la primera vez que una ciudad ecuatoriana aparece en esta lista desde que comenzó a publicarse en 2013. Sin embargo, esto parecía inevitable. En Ecuador la tasa de homicidios aumentó en 2021 más rápido que en cualquier otro país de América Latina y el Caribe. Los asesinatos prácticamente se duplicaron año tras año, a medida que la guerra entre pandillas se salía de control.

La noticia causó consternación en Ecuador, donde funcionarios y expertos salieron de inmediato en su defensa. Gustavo Zúñiga, presidente de la Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil (CSCG), dijo que Guayaquil no es una ciudad violenta sino que es “víctima del narcotráfico”. La ciudad y sus áreas vecinas registraron 621 muertes violentas en 2021.

Carlos Sevillano Páez, experto en seguridad nacional de Ecuador, criticó la inclusión de Guayaquil en el último lugar del ranking, y afirmó que, si se hubieran recibido datos precisos de países como Venezuela, Ecuador habría quedado por fuera de la lista.

El hecho de que Guayaquil merezca estar en la posición número 50 es irrelevante, dado el rápido deterioro de la situación en la ciudad.

Allí han surgido varias zonas críticas, cada una de las cuales contribuye al patrón de violencia generalizada. El puerto de Guayaquil, el principal punto de salida de la cocaína que se transporta por Ecuador, es un apetecido territorio criminal. Los barrios que se encuentran en el trayecto hacia el puerto se han convertido en focos de constantes enfrentamientos entre pandillas. Los Lagartos, uno de los grupos criminales más grandes del país, tiene su base en Guasmo Sur, justo detrás del puerto principal. Este se ha convertido en el sector más violento de Guayaquil, pues allí ocurren tiroteos de manera indiscriminada, tanto contra civiles como contra pandilleros. Los Rusos, una pandilla local, tiene como objetivo expulsar a Los Lagartos para controlar los cargamentos de cocaína que llegan a través de Guasmo Sur, y no les ha temblado la mano para asesinar con el fin de obtener lo que quieren.

Colinas de la Florida, en el noroeste de Guayaquil, ha sido testigo de múltiples tiroteos y masacres. En octubre del año pasado llamó la atención de manera especial, después de que el velocista olímpico Álex Quiñónez fuera asesinado a tiros allí.

Durán, un pueblo frente a Guayaquil, al otro lado del río, ha sufrido quizás la peor parte de esta plaga de violencia. En febrero de este año, se encontraron dos cuerpos colgando de un puente peatonal sobre una vía principal, una práctica que nunca se había visto en Ecuador. Las dos pandillas que según los rumores están involucradas, las Águilas y los Chone Killers, son parte de una guerra de pandillas que se está librando en todo el país.

El origen de esta guerra también se encuentra en Guayaquil, concretamente en la Penitenciaría del Litoral. En 2021, Los Choneros, el grupo criminal más grande de Ecuador, se fragmentó dado que varias subpandillas se volvieron contra la estructura principal. Como resultado se presentaron varias masacres terribles dentro del Litoral, incluso con el uso de armas de fuego automáticas y granadas. En febrero del año pasado, 34 prisioneros fueron asesinados allí. En septiembre, 119. Y en noviembre, otros 68.

No hay indicios de que la situación se esté apaciguando o mejorando. Y con casi 300 homicidios en Guayaquil y sus alrededores entre enero y marzo de 2022, Es posible que la ciudad termine este año más arriba en el ranking.

escena del crimen

El triplete de Valle del Cauca, Colombia

Cuatro ciudades colombianas fueron mencionadas en la lista de 2021. Entre ellas destacan Buenaventura, Cali y Palmira, todas ubicadas en el departamento de Valle del Cauca. Por último, Cúcuta, capital del departamento Norte de Santander, también fue incluida en el puesto 46.

Valle del Cauca es estratégico para varias economías criminales, ya que bordea la costa Pacífica y el departamento de Cauca, un importante productor de coca. La ciudad portuaria de Buenaventura fue considerada como la decimotercera más violenta en 2021, a pesar de que no fue incluida en la lista de 2020.

Buenaventura es un punto de salida sobre las rutas de tráfico hacia Asia, Estados Unidos, Centroamérica y Suramérica, por lo que la ciudad es escenario de constantes disputas criminales. Dos personas son asesinadas cada tres días por casos relacionados a la extorsión, el robo y otras economías criminales, según la Fundación Paz y Reconciliación (Pares).

Expertos locales en temas de seguridad y defensores de derechos human han indicado que el aumento de violencia se debe a la presencia de una estructura narcoparamiliatar y una guerra entre dos facciones rivales de La Local –escisión de Los Urabeños.

La segunda ciudad colombiana en la lista con el número 24 es Cali, capital de Valle del Cauca, ubicada a dos horas y media del puerto de Buenaventura. Esta ciudad históricamente ha sido un centro de tránsito, lavado de dinero y narcomenudeo.

Andrés Villamizar, ministro de Seguridad de Cali, describió la ciudad como un “microcosmos” de todas las problemáticas de seguridad en Colombia. Esto ayuda a explicar por qué Cali aparece constantemente en la lista de ciudades más violentas.

De hecho, la ciudad subió posiciones en la lista debido a un incremento del 13 por ciento en su tasa de homicidios en 2021. Alrededor del 80 por ciento de las pandillas de Cali están concentradas en solo seis barrios y en cinco de ellos crecieron los asesinatos de manera exponencial.

Palmira, ubicada a media hora de Cali, es considerada la tercera ciudad más violenta de Colombia y la número 34 en el mundo. Reapareció en el ranking de 2021 tras no ser incluida en el del año anterior.

En Palmira se ubica el aeropuerto Bonilla Aragón, el más importante de Valle del Cauca. Las autoridades aseguran que de este aeropuerto constantemente salen aviones cargados con drogas y oro de procedencia ilegal. También se ha reportado que llegan armas estadounidenses destinadas a la ciudad de Buenaventura.

 

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Violencia generalizada en el noreste de Brasil

Nueve ciudades de esta región se ubican en el ranking, lo que significa que el noreste de Brasil representa el 20 por ciento de la lista de 2021. A pesar de no ser la base de las distintas pandillas del país, varias organizaciones criminales han migrado a esta zona con el objetivo de buscar el control del flujo de drogas desde Bolivia y Paraguay hacia el Atlántico.

Desde el 2016, el Primer Comando de la Capital (Primeiro Comando da Capital – PCC) y el Comando Rojo (Comando Vermelho – CV) –las principales amenazas criminales del país– han destinado importantes recursos humanos y financieros para controlar el noreste. Sin embargo, ninguna ha conseguido dominarlo.

Ambas organizaciones se han topado con la resistencia de grupos locales fuertemente enraizados, que han robado cargamentos o reivindicado las rutas. Guardianes del Estado (Guardiões do Estado – GDE), una facción criminal con presencia en el estado de Ceará, ha sido la más exitosa en detener el avance de las dos organizaciones. Con el CV se disputa de manera sangrienta la ciudad de Fortaleza, ubicada en el número 29 del ranking.

El CV también tiene otras batallas en la región. Por ejemplo, en Salvador (número 28) se enfrenta a una facción criminal conocida como Tropa do A. Este grupo es responsable de varios homicidios en el estado de Bahía y está conformado por remanentes de una pandilla local que fue forzada a integrarse al CV.

La ciudad portuaria de Natal, la principal salida de cocaína en esta región, también es escenario de disputas. Al igual que en Guayaquil, en esta ciudad ocurren cientos de homicidios cada año, lo que indica que el control de los barrios cercanos al puerto es indispensable para aquellos que busquen transportar, controlar o incluso robar cargamentos de droga.

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