
Ángel Bañuelos
El 2 de octubre de 2025 el movimiento estudiantil del Instituto Tecnológico Superior de San Martín Texmelucan marchó contra la violencia recibida la noche anterior. La protesta exige la renuncia de Dulce Reyes Quiroz, directora en el instituto. Los alumnos manifestantes han sido ignorados y ahora exigen seguridad y educación de calidad.
Anoche el hogar de un estudiante del Tecnológico Superior de San Martín Texmelucan fue atacado. El joven, cuya casa recibió 12 balazos aproximadamente a las 22 horas del 1 de octubre, pertenece al movimiento universitario que mantiene en paro a la institución. En este pueblo, el “no se olvida” es más vigente que nunca.
Los estudiantes llevan una semana haciendo guardia en las instalaciones del ITSSMT. Pasan la noche entre terrenos solitarios, bajo la lluvia, el frío y con el plantel sin luz eléctrica, pues se las cortaron. La ocupación es legítima, pero cada madrugada temen por su seguridad. “Hemos visto luces, lámparas en los pastizales, ruido y gritos. Algunos de nosotros sí tenemos miedo de lo que pueda suceder”.

Hoy marcha el estudiantado, acompañados de familiares y docentes. “Tenemos que cuidar de nuestros alumnos” declaran. Ex alumnas que ahora luchan por el medio ambiente se reencuentran con sus antiguas profesoras. Madres del municipio también llegan, aunque sus hijos no sean estudiantes del TSSMT “no quisiera que mi hijo o nieto padeciera lo que estos jóvenes”. Incluso vino un estudiante texmeluquense de la UNAM, quien hace poco marchó inconforme tras el asesinato perpetrado el 22 de septiembre en el CCH de Naucalpan. Su pancarta pide “Educación sin política” en rechazo al partidismo practicado en las universidades por aspirantes a un cargo público.
La marcha exige la destitución de quien en medio año como directora del ITSSMT ha puesto a la comunidad en su contra. Los estudiantes acusan que realizó despidos injustificados de profesores y que, al mostrar inconformidad, los jóvenes fueron amenazados y sancionados académicamente. Para reemplazar a los docentes, ella habría contratado amigos suyos.
La directora, antes Diputada Federal suplente por el Distrito 5 y Ex Regidora de Desarrollo Urbano y Obra de Texmelucan, continúa militando. En las redes sociales del instituto, presume que va a eventos presididos por el actual gobernador de Puebla. La semana anterior, hizo que un dos veces candidato a la alcaldía diera conferencias sobre adicciones, en la universidad, mientras el paro estudiantil ya se llevaba a cabo.
Es 2 de octubre por la mañana. El recuerdo de Tlatelolco persigue al estudiantado por el ataque de ayer. También porque jóvenes adultos y menores son continuamente ultimados en esta ciudad y porque, al caminar sobre la Avenida Libertad, cruza al lado de la manifestación un vehículo blindado del Ejército Mexicano, institución responsable de la masacre estudiantil perpetrada hace 57 años en la capital. Su presencia en la calle es habitual, se dirigen a algún sitio, quién sabe a qué.

Son armadura el motor y el claxon, la caravana motociclista estudiantil. Cuidan a sus compañeros. Se asoman los obreros de la construcción, los comerciantes, los barberos en las peluquerías. Desfilan madres con niños en brazos o con carriola, hombres bajo una gorra sonidera y hasta un perrito amarillo que sigue la marcha desde la Zona de Hombres Fuertes hasta el ayuntamiento.
Lo admiten: “Estamos espantados”. En el altavoz se oye: “La verdad sí nos metieron miedo”. Quienes pernoctan en el Tecnológico lo hacen aguantando el miedo. “¿Qué esperan el gobernador y el alcalde? ¿que las balas alcancen a uno de nosotros? ¿que haya una persona muerta?” vocifera un chico al director de Concertación Política, que lo oye mientras masca chicle; este pide un pliego petitorio que el movimiento ya entregó. “La semana pasada también vinimos en huelga” responde el chico, “nadie salió, solamente se burlaron y nos grabaron”. El funcionario sugiere que cinco de ellos entren a dialogar en privado. No lo harán. El secretario de gobernación se acerca, dice que sólo pueden canalizarlos con el gobierno estatal.
Los estudiantes recalcan su exigencia principal: la destitución de la Licenciada Dulce María Reyes Quiroz, que en todos estos días evitó el diálogo con ellos. La exigencia que inició todo: educación de calidad, profesores competentes. La demanda surgida tras el ataque de anoche, seguridad. “La educación no debe ser un peligro”.

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