
El reciente movimiento estudiantil en el Instituto Tecnológico Superior de San Martín Texmelucan (ITSSMT) ha marcado un hito. A pesar de que la Directora Dulce Reyes se haya mantenido en el cargo, el verdadero triunfo radica en la movilización y el despertar de la conciencia de los estudiantes. El gobierno estatal actuó de manera tardía, pues el movimiento gestado desde el cerro del Totolqueme ya resonaba en otras universidades con problemáticas similares.
Mientras que otras instituciones solo habían protagonizado manifestaciones intermitentes, cediendo ante promesas de «mesas de trabajo» que nunca se concretaban, lo ocurrido en el ITSSMT se convirtió en el catalizador de un pensamiento crítico. Este contagió no solo al personal administrativo y docente, sino también a la ciudadanía, consolidándolo como un auténtico movimiento social, y no meramente político.
Aunque los defensores de Dulce Reyes pregonen un triunfo al argumentar su permanencia —dado que las minutas no mencionan su destitución—, esta dinámica no es nueva. Históricamente, en México, los líderes de movimientos sociales suelen ser objeto de «engaño» al perder en la mesa de negociación, a pesar de haber ganado en la calle.
Por lo tanto, la permanencia de Reyes no es una victoria. Ella ha perdido credibilidad y empatía. Este es el gran triunfo de los estudiantes: haber expuesto el verdadero rostro de una política que ha ascendido gracias a su cercanía con el Gobernador Alejandro Armenta. Es un claro ejemplo de cómo solo el clamor ciudadano, despojado de colores partidistas, puede generar un cambio real. Dulce Reyes y sus aliados han perdido, aunque en su egolatría, persistan en pregonar un triunfo.
Felicidades a todos los que participaron en el movimiento estudiantil. Son un valioso ejemplo de lucha por convicciones y de la búsqueda por transformar su entorno.



