Toxitour México recorrió los infiernos ambientales de Puebla

El Toxitour Mexico fue una caravana realizada en 2019 para visibilizar y generar acciones de atención concretas en las regiones con mayores problemáticas ambientales en el país, dos de las cuales están en Puebla

 

Por Aranzazú Ayala Martínez/LadoBE
Infiernos ambientales. Así es como el ex titular de la Semarnat de la administración de Andrés Manuel López Obrador, Víctor Toledo, denominó a las áreas donde están asentados grandes desarrollos industriales que realizan actividades de alto riesgo para la salud y el medio ambiente, y donde no hay un seguimiento de los impactos negativos de las mismas.

A partir de esa denominación, en diciembre de 2019 se llevó a cabo la caravana Toxitour México, un recorrido que visitó estos seis “infiernos ambientales” más contaminados del país, dos de estos ubicados en Puebla, con la intención de visibilizar los daños al medio ambiente y a la salud que estos provocan.

Lado B

Recientemente, la caravana, conformada por miembros de la sociedad civil y organizaciones nacionales e internacionales, publicó el informe “Empresas transnacionales y libre comercio en México: caravana sobre los impactos socioambientales”, que recopila las problemáticas de las seis regiones visitadas por esta, y que integra las recomendaciones para los gobiernos tanto mexicano como de otros países, cuyas empresas dejan una fuerte huella ecológica en el territorio nacional, para mejorar las regiones afectadas.

La caravana busca que se lleguen a acuerdos y acciones concretas con las autoridades para la solución de estas problemáticas. A casi dos años de realizarse el Toxitour, estas acciones van iniciando.

Dos infiernos ambientales en Puebla

Cuenca Libres-Oriental./ Foto: Olga Valeria Hernández
Cuenca Libres-Oriental./ Foto: Olga Valeria Hernández

Oficialmente llamada “Caravana sobre los impactos sociales y ambientales de las empresas transnacionales y el libre comercio en México”, el ToxiTour visitó dos regiones en Puebla: la cuenca Libres-Oriental en la parte baja de la Sierra Norte de Puebla, y la cuenca Atoyac-Zahuapan, en la zona limítrofe con Tlaxcala, que abarca desde el río Metlapanapa hasta la presa de Valsequillo.

La cuenca Libres-Oriental es una región de vocación agrícola donde se han asentado grandes empresas como Audi, Granjas Caroll (dedicada a la cría de puercos) y Driscoll (que cultiva y exporta frutillas), principalmente. Campesinos y académicos han señalado desde hace al menos un año y medio la escasez de agua en esta región. El informe del Toxitour documenta que desde el 2000 esta zona está amenazada por la desertificación a causa de la sobreexplotación del agua por parte de las empresas.

Esto va de la mano con las repetidas denuncias, desde hace al menos un año, del uso de cañones antigranizo y otras tecnologías para alterar el ciclo del agua, lucha que derivó en que exista una ley en Puebla que supuestamente prohíbe y regula estas prácticas.

Sin embargo, los campesinos han seguido documentado que las empresas “cuetean” el cielo, tal y como dijeron a esta casa editorial hace apenas una semana. Pese a que existe una ley, esta no es operante, pues muchas veces han llamado a la policía y esta llega tarde, o no llega.

Es importante destacar que buena parte de estas problemáticas vienen por la presencia de industrias, cuyo funcionamiento no está correctamente regulado y eso deriva en daños ambientales y a la salud.

La cuenca del río Atoyac, por otro lado, atraviesa la presa de Valsequillo en la capital poblana y ha sido un foco de infecciones y altísimos niveles de contaminación hídrica.

Río Atoyac./ Foto: Olga Valeria Hernández
Río Atoyac./ Foto: Olga Valeria Hernández

Alejandra Méndez, directora del Centro de Derechos Humanos, mencionó en entrevista previa para LADO B los daños no sólo ambientales sino a la salud derivados de la contaminación del río, como la alta incidencia de cáncer en quienes habitan cerca, y contaminación de los cuerpos de agua; y que las acciones que hasta ahora se han tomado no han sido suficientes para remediar el problema que lleva, al menos, dos décadas y ha ido en aumento.

Por su parte, Oswaldo Villegas, integrante de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala, Movimiento Nacional (CNPA-MN), activista y defensor ambiental, dijo a LADO B que recientemente empezaron a hacerse diálogos y mesas de trabajo con autoridades para acordar acciones de saneamiento.

Además de estas dos regiones, el informe también pone el foco en VolksWagen, ya que es considerada una de las empresas de Puebla que más contamina el ambiente; esta tiene también como extensión la planta armadora de Audi en la región de Libres.

Lo que sigue

Las organizaciones sociales coinciden en que el Toxitour fue un avance en cuanto a la visibilización de problemáticas ambientales y de defensa del territorio, y ayudó a presionar para generar acuerdos.

Oswaldo Villegas —uno de los autores de la parte correspondiente al conflicto de Libres-Oriental en este informe— dijo en entrevista a LADO B que el trabajo que sale del Toxitour apenas está comenzando.

En su opinión, aunque es urgente atender problemáticas como la contaminación del Atoyac, también es importante poner el ojo en la prevención.

Todo este esfuerzo, dijo: “fue un buen trabajo de evidenciar, denunciar, pero lo que sigue —consideramos nosotros— debería ser un trabajo integral, no solamente para rescatar las zonas afectadas, sino para prevenir que otras zonas no sean contaminadas: sobre todo consideramos que es mejor prevenir”.

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Villegas enfatizó que si bien en la caravana se visitaron estas dos regiones donde trabajan varias organizaciones sociales (como el centro Fray Julián Garcés, el Frente de Pueblos en Defensa del Agua y de la Tierra Morelos-Puebla-Tlaxcala, los Guardianes del Río Metlapanapa y el Movimiento para la Defensa del Agua y de la Tierra, entonces MODAT CNPAMN), son muchos más los focos rojos en el estado por la presencia de estos conglomerados industriales que trabajan sin medir sus consecuencias en el entorno ambiental y de salud.

A dos años del Toxitour, la cuenca del Atoyac sigue amenazada por las descargas industriales, y los campesinos de Libres-Oriental siguen denunciando escasez de agua y contaminación del subsuelo. En Puebla y en el resto del país, coinciden los activistas, todavía hay un largo camino por recorrer para que la actividad industrial no cause destrucción irremediable.

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