El proyecto busca alternativas para el 30% de pacientes que no responden a tratamientos convencionales.

PUEBLA, Pue. – La epilepsia no es solo un diagnóstico médico; para 50 millones de personas en el mundo —y cerca de 2 millones en México— es una condición que transforma la vida cotidiana. Ante este panorama, la ciencia poblana busca nuevas rutas: la doctora Aleidy Patricio Martínez, investigadora de la Facultad de Ciencias Biológicas de la BUAP, encabeza un estudio sobre sustancias derivadas de la mariguana para reducir la neurodegeneración y las crisis epilépticas.
La ciencia frente a la farmacorresistencia
El estudio cobra relevancia en una región como la nuestra, donde el acceso a tratamientos especializados puede ser limitado. Según datos de la OMS, el 75% de los casos de epilepsia comienzan en la infancia o adolescencia. Sin embargo, el dato más alarmante es que el 30% de los pacientes padecen epilepsia farmacorresistente, lo que significa que los medicamentos tradicionales no surten efecto.
«Estamos estudiando moléculas para saber qué sustancias de la planta tienen mejores efectos. El Cannabidiol (CBD) ya es legal y se usa en síndromes específicos, pero hay otros compuestos que pueden reducir la inflamación e incrementar la supervivencia de las neuronas», explicó la doctora Patricio Martínez.
¿Cómo funciona? Ciencia sin estigmas
Una de las claves de esta investigación, financiada por la SECIHTI, es el uso de extractos puros sin el principio psicotrópico (el que genera «viaje» o dependencia). La planta de cannabis contiene más de 500 compuestos, de los cuales 120 son cannabinoides que aún no se comprenden del todo. El equipo de la BUAP se enfoca en tres ejes críticos:
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Inflamación: Reducir la respuesta inflamatoria del cerebro ante las crisis.
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Estrés oxidativo: Proteger a las células del daño molecular.
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Neurodegeneración: Evitar la muerte de neuronas tras descargas eléctricas desordenadas.





Se puede decir que es epilepsia cuando de repente entra una idea o recuerdo y se desconecta uno de todo por unos minutos en lo que se vuelve a conectar con el mundo aunque se está tomando la medicina