
El Valle de Texmelucan es grande pues tiene un poco más de mil kilómetros cuadrados; comprende los actuales municipios de Tlahuapan, Tlalancaleca, San Salvador El Verde, San Felipe Teotlaltzingo, San Lorenzo Chiautzingo y San Martin Texmelucan; si a esto le agregamos el municipio de Huejotzingo la extensión territorial aumenta, dentro de este vasto territorio hay más de cincuenta poblaciones y de ellas, pocas son las que se pueden considerar rurales. Prácticamente todas han avanzado en infraestructura urbana y con ello se han perdido algunos placeres de los pueblos provincianos. Mucho se ha llegado a decir que todo tiempo pasado fue mejor, yo podría decir que sí, pero también sin dudarlo diría que no, en verdad esto es contradictorio, pero veamos porqué
Diferencias
He tenido oportunidad de estar muchas veces en algunos pueblos de las partes altas de nuestro Valle, por ejemplo, San Andrés Hueyacatitla en donde hasta los niños pequeños saludan, aunque no conozcan, la gente mayor también es cálida en ese sentido; cuando estamos en los pueblos cercanos a la ciudad, todos son extraños. En los pueblos de arriba en todos los patios hay flores, en los pueblos de abajo los patios ya son de cemento, y en macetas hay escasas plantas, aunque hay excepciones.
Las mañanas son tranquilas en algunos lugares; se escucha aun el canto de los pájaros aunque a decir verdad, ya casi no nos despierta el gallo mañanero como hasta hace unas décadas atrás, en que desde antes de la salida del sol empezaba a cantar uno y otros hacían lo mismo como si fuera un gran concierto al que se unía el rebuzno de los burros y el mugido de vacas y balido de ovejas. Por las tardes en tiempo de lluvias el croar de ranas y en otoño esos sonidos de insectos de tarde noche, que nos indicaban que el tiempo estaba ya por cambiar. En muchas casas se percibía el olor de la leña de los tlecuiles donde las señoras muy de mañana empezaban a hacer tortillas y el desayuno. El agua cristalina y fresca se guardaba con celo en ollas de barro pues el refrigerador era algo que no estaba al alcance de muchos hogares. El aire fresco es posible encontrarlo todavía en esos pueblos que bendicen el nuevo día; el silencio de la noche era roto por algún perro que veía tal vez cosas sobrenaturales, le aullaba quizás a la luna o ahuyentaba a alguien, o el rebuzno de algún burro que marcaba la hora, porque por increíble que parezca, hay burros que siempre rebuznan a la misma hora todos los días y esto ya no se percibe pues poco a poco van entrando en un proceso de extinción: hay muy, pocos burros ya.
Carencias
Nuestros pueblos alejados tienen necesidades de muchas cosas y una de ellas, la más fundamental: la salud. Los médicos se concentran en las ciudades o en las poblaciones donde hay mayor número de habitantes y hasta ahí hay que acudir cuando la necesidad apremia. Puedo decir que afortunadamente ya hay medios de transporte que no se tenían antes. Hasta hace unos cuarenta años los riesgos de salud eran muy complicados, no digo que hoy todo sea fácil pero no hay comparación con el pasado. De los cincuenta pueblos que he mencionado pocos son los que no cuentan con alguna farmacia, tal vez no se tengan todos los medicamentos, pero lo esencial sí.
La educación media superior y superior también se halla en las zonas urbanas. Esos años en los que en los pueblos pequeños no había primaria ya quedaron en el pasado, ya en todos hay educación básica, aunque para continuar con estudios superiores hay que desplazarse desde el lugar de origen hasta donde se encuentran las instituciones de educación superior.
Los grandes comercios se hallan en San Martin, esto lo ha llevado a ser un polo comercial de alto desarrollo. Desde la etapa virreinal junto con San Salvador El Verde y Huejotzingo encabezaban este rubro. Con el advenimiento del ferrocarril a finales del XIX San Martin creció y luego en 1923 y 1965 con las carreteras federal y autopista se asentaron muchas industrias. Grandes cadenas comerciales llegaron en las últimas dos décadas. En fin, una gran brecha se ha abierto entre los pueblos de las partes altas y los pueblos cercanos a San Martin.
Este pequeño esbozo nos permite ver que paulatinamente todo va cambiando. Qué es lo bueno y qué es lo malo, cada quien podrá tener sus propias conclusiones
Lo indeseado.
Se ha perdido tranquilidad y en la medida de la pérdida de lo rural ante lo urbano y citadino, ha llegado el extravío de nuestra sociedad. De quién ha sido la culpa. Yo creo que del materialismo. Muchos buscamos el tener antes que el ser. Pero eso sin duda, es motivo de otro comentario.
Aquí encuentras más información sobre cultura, tradiciones y otros temas de la región de San Martín Texmelucan y Huejotzingo
Síguenos en nuestro canal en WhatsApp de ProyectoCINCO



