El Gobierno Municipal «da un paso atrás» para que los danzantes tomen el control de la edición 158 de la máxima fiesta poblana.

HUEJOTZINGO, Pue. – En un acto cargado de simbolismo y respeto a la tradición, el alcalde de Huejotzingo, Roberto Solís Vázquez, realizó la entrega formal de la Plaza de Armas y el mando civil al General en Jefe, José Montes Lozada. Con este protocolo, dan inicio oficialmente los cuatro días de la edición 158 del Carnaval de Huejotzingo 2026, que se llevará a cabo del 14 al 17 de febrero.
La política cede el paso a la tradición
Durante su discurso, el edil Roberto Solís enfatizó una postura institucional disruptiva: el gobierno debe ser un facilitador y no un protagonista. «Lo que nosotros hemos intentado es hacernos a un lado… quien tiene que brillar es el patronato, los generales y las generales», afirmó Solís, al tiempo que pidió a su cuerpo de regidores dar un paso atrás físicamente, simbolizando la transferencia de autoridad a los ciudadanos y danzantes.
El alcalde reconoció además el respaldo del Gobernador Alejandro Armenta, subrayando que el Carnaval de Huejotzingo 2026 es el más importante del estado y uno de los referentes a nivel nacional. Asimismo, celebró la reciente reforma al reglamento que prohíbe a figuras políticas ostentar cargos de generales, evitando que la festividad sea utilizada como botín político.
El acto protocolario quedó asentado en un acta firmada a las 12:10 horas de este 14 de febrero. Este documento otorga al General en Jefe, José Montes Lozada, facultades extraordinarias para:
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Asumir la autoridad directa sobre todos los participantes.
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Ordenar y disciplinar a los batallones.
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Remitir ante las autoridades a quienes causen desorden o cometan ilícitos que dañen la imagen del Carnaval.
El documento también ratifica la obligación del personaje de Agustín Lorenzo para cumplir con el tradicional «rapto de la dama» y establece que todos los danzantes deben actuar con honor, respetando la historia y la pasión que une a este municipio.
Análisis Periodístico: Un modelo de gobernanza cultural
Este acto no es menor. Al «dar un paso atrás», la administración de Roberto Solís busca blindar el prestigio de Huejotzingo ante los retos de seguridad y orden que suelen acompañar a las festividades con pólvora. La subordinación de los batallones a un mando único (el General en Jefe) intenta garantizar que la edición 2026 recupere la esencia familiar y cultural que ha conquistado al mundo.

Antecedentes de la región
El Carnaval de Huejotzingo, que data de 1868, es una representación de tres hechos históricos: la Batalla de Puebla (1862), el rapto de la hija del corregidor y el primer casamiento indígena bajo el rito católico. En años recientes, la festividad ha buscado sacudirse el estigma de la violencia mediante reglamentos más estrictos en el uso de mosquetones y la ingesta de alcohol.
Este 2026, la coordinación entre el gobierno estatal y municipal apunta a un despliegue de seguridad sin precedentes para proteger a los miles de danzantes que integran los batallones de Zapadores, Zacapoaxtlas, Indios, Turcos y Zuavos, quienes son, en palabras del alcalde, los únicos y verdaderos protagonistas.




