Tres asentamientos prehispánicos fueron localizados en el Libramiento Poniente (Texmelucan-Huejotzingo)

Por Pedro Alonso

Fueron tres complejos prehispánicos hallados durante la construcción del arco poniente, en donde se encontraron osamentas y piezas prehispánicas; con lo cual, se tiene la hipótesis con los datos ya recabado que las sociedades en esa época que se asentaron en el tramos de San Martín Texmelucan y Huejotzingo jugaron un papel importante en las rutas de comercio.

Cabe señalar que en noviembre del 2016 se dio a conocer mediáticamente que durante los trabajos de construcción del ahora Libramiento Poniente, se habían localizado vestigios prehispánicos, por lo que hasta el municipio de Huejotzingo habían arribado personal del Instituto Nacional de Antropología para reguarda la zona.

Sin embargo, de acuerdo al documento del “Proyecto Salvamento Arqueológico para la Construcción del Tramo Carretero Vía San Martín-Huejotzingo, del Centro INAH delegación Puebla, se sabe que entre los meses de mayo a diciembre de 2016, se llevó a cabo la recuperación de los hallazgos arqueológicos,

Hay que recordar que la construcción del libramiento poniente parte desde el suroeste del municipio de San Martín Texmelucan, en la localidad de San Juan Tuxco, y a barca las localidades de San Buenaventura Tecaltzingo, San Francisco Tepeyecac, San Luis Coyotzingo y San Mateo Capultitlan, así como la cabecera municipal de Huejotzingo.

En este sentido, el INAH detectó, de acuerdo al arqueólogo Alberto Diez Barroso Repizo, mediante una publicación en el 2019, siete concentraciones de materiales arqueológicos distribuidos a lo largo del tramo de las obras, pero al menos tres de ellos pueden corresponder a complejos arqueológicos, de acuerdo a una publicación que realizó

El primer complejo se localizó en inmediaciones del territorio de la comunidad de San Buenaventura Tecaltzingo, perteneciente al municipio de San Martín Texmelucan, y hay una probabilidad que esté asociado al sitio arqueológico Rancho Chico.

Los hallazgos consistieron en pequeñas concentraciones de fragmentos cerámicos, los cuales fueron enterrados de manera controlada dentro de pequeñas fosas, todo ello asociado a grandes cantidades de ceniza, incluso algunos de los materiales se encontraro quemados.

A la altura del kilómetro 12, hallazgo que se dio a conocer en los medios de comunicación, el cual es cercano al sitio arqueológico de San Luís Coyotzingo, se detectó un área de enterramientos hacia el costado oeste del derecho de vía, recuperando un total de 21 entierros dentro de 18 fosas.

Alberto Diez Barroso Repizo, explicó que la mayor parte de los individuos, quienes formaban parte de un entierro primario indirecto, yacían colocados en posición ascendente asociados con ofrendas de vajillas cerámicas de uso utilitario y, pocos de ellos, suntuarios, así como malacates y bezotes de obsidiana.

El tercer complejo, que se localizó fue en la periferia suroeste de la cabecera municipal de Huejotzingo donde se detectó parte de un asentamiento cuyas características constructivas rompen los esquemas tradicionales concebidos hasta hoy para esa región en aquel tiempo.

Lo anterior porque se encontró la presencia aislada de ladrillos elaborados de barro cocido, que probablemente formaron parte de la arquitectura; pisos de piedra bola superpuestos, recubiertos con lodo y un aplanado similar al estuco, lo que hacía de éstos un elemento de gran resistencia y estabilidad, que bien pudieron funcionar en espacios abiertos muy transitados, disminuyendo su paulatino desgaste.

Así como la huella de la cimentación de lo que pudo haber sido un pequeño momoztli, o “altar”, asociado al piso de piedra bola cuyo aplanado presentó un material similar el denominado “cacahuatillo”, el cual consiste en una especie de grava muy fina integrada en la composición del estuco que servía para dar el acabado final.

Además se pudo recuperar una ofrenda consistente en un individuo enterrado en posición sedente, asociado a material cerámico que probablemente sea foráneo, y una cuenta de piedra verde situada anatómicamente en lo que fue el interior de su boca.

Con lo anterior, Alberto Diez Barroso Repizo, estableció que dichos asentamiento pueden corresponder al periodo Posclásico, y con lo cual, se puede asegurar que esta zona formó parte importante dentro de la ruta de comercio de esa época.

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